Relación entre el matricidio en «La familia de Pascual Duarte» y «Corazón Delator». Influencia de Edgar Allan Poe en Camilo José Cela.

por | Ene 16, 2020

Relación entre el matricidio en «La familia de Pascual Duarte» y «Corazón Delator». Influencia de Edgar Allan Poe en Camilo José Cela.

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Corazón delator, uno de los cuentos más destacados de Edgar Allan Poe, fue publicado por primera vez en enero de 1843. En él se cuenta cómo un protagonista anónimo, con tendencias psicópatas, pretende asesinar al viejo con el que vive a causa de la obsesión que siente por el ojo de cristal de este. Termina delatándose a sí mismo en un momento de locura. Camilo José Cela publicó La familia de Pascual Duarte en octubre de 1942. Es uno de los clásicos contemporáneos de la literatura española, y cuenta con una profundidad en su argumento, a priori, imperceptible. Todo el libro gira entorno a la figura de Pascual, un asesino en serie que padece un trastorno mental y lucha contra sí mismo. El fin último de su vida es asesinar a su madre por todo lo que esta le ha hecho sufrir desde que nació. El asesino termina preso por delitos de “mayor calibre”.

A pesar de que existen diferencias evidentes entre ambos relatos y que prácticamente los separa un siglo, podemos encontrar ciertos puntos en común que muestran una relación, más o menos evidente entre ellos.

En primer lugar, debe fijarse el perfil del asesino para entender su concepción de la realidad y determinar la razón última de sus delitos. Pascual muestra una tendencia psicopática desde las primeras páginas de la novela. Es un hombre que mata como algo natural, inevitable. La cantidad de asesinatos que Cela describe sirve para proporcionar al lector una visión completa del carácter del mismo y poder “entender” cómo reacciona ante las adversidades, a pesar de no compartir los métodos con los que se sobrepone a ellas.

Pascual es un hombre impulsivo que se deja llevar por las circunstancias que lo rodean. El texto está escrito como una justificación de sus malas acciones, escudándose en su dura infancia, las malas obras de otros… El protagonista de La familia de Pascual Duarte está condicionado por sus circunstancias vitales, geográficas e incluso históricas, y no puede evitar actuar como un asesino porque lo es desde que nació.

Todos estos rasgos de la personalidad de Pascual pueden observarse en cómo habla de las desgracias o de las situaciones adversas que viven sus seres queridos o él, y la actitud indiferente y conformista ante aquello “inevitable, con lo que no tiene arreglo posible”.

“El nacer del pobre Mario […] más tuvo de accidentado y de molesto que de otra cosa”.

“Cuando Rosario nació se arrimó hasta la cama de mi madre y sin consideración ninguna de la circunstancia, la empezó a llamar bribona y zorra y a arrearle tan fuertes hebillazos que extrañado estoy todavía de que no la haya molido viva”.

Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte. Ed. Espasa-Calpe

El personaje anónimo de Poe, por su parte, posee una profundidad en el carácter menor que la de Pascual, debido a la extensión del texto y a que el número de datos que se conocen del mismo es inferior. Sin embargo, es innegable que la profundidad de este personaje puede observarse en las páginas de Corazón delator, y que es posible obtener, más grosso modo, un perfil del mismo. En este relato se observa también un perfil psicopático. El protagonista busca vivir tranquilo y, para ello, necesita acabar con la vida del viejo; o mejor dicho, con su ojo. Se puede ver una neurosis permanente en el personaje quien, antes y después de matar, centra su atención en aquellos detalles que cambian su realidad y lo hacen sentir incómodo. Primero es por el ojo, que tan solo es insufrible para él; más tarde, por unos latidos que nadie más escucha.

Así, la conclusión evidente sitúa a dos protagonistas similares con un siglo de distancia en los que sobresale un perfil psicológico profundo y perturbado, que lleva a ambos a obsesionarse con sus víctimas, o con lo que estas representan, hasta el punto de terminar con sus vidas.

Esto da pie a la determinación del móvil del crimen. Cela muestra durante toda la obra la obsesión enfermiza de Pascual por su madre, y remarca su deseo de asesinarla y, finalmente, su asesinato. Este es el hilo conductor de sus memorias; aquello que aporta cohesión a todo lo que se narra. Por su parte, Poe plantea unas características similares al escribir sobre la obsesión de su personaje por el ojo del viejo, siendo este hecho el eje central de toda la narración que llega a su punto álgido con la muerte del anciano.

Tanto la madre de Pascual como el ojo del viejo son el problema mayor para cada uno de los protagonistas. Ambos «elementos» son cruciales para el desarrollo de la obra y no pueden omitirse si se pretende un entendimiento completo de los personajes y de los escritos. Madre y ojo representan todo aquello que ha convertido a nuestros hombres en lo que son: asesinos.

La madre no es asesinada por haber hecho sufrir a su hijo; sino que, lo que encierra su muerte va mucho más lejos. Esta muerte supone para Pascual terminar con todo lo que lo ata y lo que, presuntamente, lo ha hecho convertirse en un hombre malo. Paradójicamente, su madre lo aliena y es la libertad de matarla lo que lo hace sufrir. Su madre representa todo lo malo por lo que ha tenido que pasar a lo largo de su vida. El odio hacia ella es mayor porque le ha dado la vida, y la vida es lo que más daño ha hecho a Pascual en el mundo. No quiere vivir como vive, siendo un animal, y busca terminar con ese sufrimiento, terminando con el origen del mismo: la fuente de vida. Podríamos ir más allá y plantear que Cela muestra una ruptura con las ataduras del libre albedrío, queriendo al final de la obra que Pascual fuera un hombre con posibilidades de redimirse y ser gobernado.

“Me quemaba la sangre con su ademán, siempre huraño y como despegado, con su conversación hiriente y siempre intencionada, con el tonillo de voz que usaba para hablarme, en falsete y tan fingido como toda ella”.

Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte. Ed. Espasa-Calpe

El ojo del viejo encierra toda la paranoia del protagonista. No es por el viejo, al que tiene aprecio, sino por el ojo de cristal que este porta y que hace al personaje central sentirse como lo que es: un loco. La dimensión de Poe en el cuento es mucho menor que la que Cela encierra en su novela, pero puede observarse una clara similitud entre ambas y en lo que mueve a los asesinos a matar.

La madre no es asesinada por haber hecho sufrir a su hijo; sino que, lo que encierra su muerte va mucho más lejos. Esta muerte supone para Pascual terminar con todo lo que lo ata y lo que, presuntamente, lo ha hecho convertirse en un hombre malo. Paradójicamente, su madre lo aliena y es la libertad de matarla lo que lo hace sufrir. Su madre representa todo lo malo por lo que ha tenido que pasar a lo largo de su vida. El odio hacia ella es mayor porque le ha dado la vida, y la vida es lo que más daño ha hecho a Pascual en el mundo. No quiere vivir como vive, siendo un animal, y busca terminar con ese sufrimiento, terminando con el origen del mismo: la fuente de vida. Podríamos ir más allá y plantear que Cela muestra una ruptura con las ataduras del libre albedrío, queriendo al final de la obra que Pascual fuera un hombre con posibilidades de redimirse y ser gobernado.

“Amaba al buen anciano, pues jamás me había hecho daño alguno, ni menos insultado; no envidiaba su oro; pero tenía en sí algo desagradable. ¡Era uno de sus ojos, sí, esto es!

[…] y lentamente, por grados, comenzó a germinar en mi cerebro la idea de arrancar la vida al viejo, a fin de librarme para siempre de aquel ojo que me molestaba”

Edgar Allan Poe, “Corazón delator”, Narraciones extraordinarias

La diferencia más evidente que encontramos entre estos hombres es el remordimiento final; el cargo de conciencia por sus actos. Mientras que Pascual se siente completamente liberado tras matar a su madre, el hombre anónimo muestra unos remordimientos tales, que el sentimiento de culpa y su propia locura, lo llevan a confesar el crimen antes incluso de que nadie haya sospechado de él. No obstante, a causa de sus manifestaciones contradictorias al respecto, resulta difícil determinar hasta qué punto Pascual llegará a tener remordimientos, puesto que, la propia obra es una clara confesión de todos sus actos delictivos y al mismo tiempo una justificación de los mismos con los que quiere exonerarse de culpas.

“[…] no podía soportar más tiempo aquellas hipócritas sonrisas. ¡Comprendí que era preciso gritar o morir! Y cada vez más alto, ¿lo oís? ¡Cada vez más alto, ‘siempre más alto’!

—¡Miserables! —exclamé—. No disimuléis más tiempo; confieso el crimen. ¡Arrancad esas tablas; ahí está, ahí está! ¡Es el latido de su espantoso corazón!”

Edgar Allan Poe, “Corazón delator”, Narraciones extraordinarias

“No me atrevía; después de todo era mi madre, la mujer que me hubiera parido, y a quien solo por eso había que perdonar… No; no podía perdonarla porque me hubiera parido. Con echarme al mundo no me hizo ningún favor, absolutamente ninguno…”

Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte. Ed. Espasa-Calpe

Por último, la escena del crimen. Ambos asesinatos son planeados con antelación, puesto que el móvil queda claro desde el principio: el objetivo es terminar con la fuente de sus pesares respectivos. El protagonista sin nombre de Poe pasa días entrando de noche al dormitorio del viejo, a oscuras, midiendo las distancias y cuidando cada uno de sus movimientos para tener perfectamente calculado el plan en el momento de la acción. Espera a que esté dormido una noche y lo mata, no sin que este antes se percate de su presencia.

“Llegada la octava noche, procedí con más precaución aún para abrir la puerta […] se movió de pronto en su lecho como si se despertase. Tal vez creeréis que me retiré; nada de eso; su habitación estaba negra como un pez, […] y sabiendo que no podía ver la puerta entornada, seguí empujándola más, siempre más”.

Edgar Allan Poe, “Corazón delator”, Narraciones extraordinarias.

Pascual sueña con asesinar a su madre durante toda la obra, y cuando lo hace, esta se encuentra durmiendo en su cuarto. La madre despierta, pero es tarde para poder evitar su trágico final.

El procedimiento que sigue Pascual es el mismo que se narra en el cuento de Poe: entra en el dormitorio, a oscuras, mientras su objetivo duerme, y es entonces cuando pretende culminar su plan.

“No, huir tampoco podía; iba indefectiblemente camino de la ruina… No había más solución que golpear sin piedad, rápidamente, para acabar lo más pronto posible. […] Mi madre se revolvió en la cama. —¿Quién anda ahí? Entonces sí que ya no había solución. Me abalancé sobre ella y la sujeté. […] Fue el momento mismo en que pude clavarle la hoja en la garganta…” Camilo José Cela, La familia de Pascual Duarte. Ed. Espasa-Calpe

A pesar de no haber coincidido en el tiempo y de poseer registros literarios muy diferentes, es probable que la obra del escritor estadounidense cayera en manos de Camilo José Cela y que fuera una fuente de inspiración para él a la hora de escribir sus obras.

Además de las similitudes que presentan los dos textos analizados, es importante destacar cómo se inicia en España el llamado “tremendismo” y cuánto de cerca están los preceptos de dicha corriente, de la literatura fantástica de Edgar Allan Poe.

Poe, una de las principales figuras de la narrativa gótica, destacó y destaca por sus cuentos de terror; narraciones que provocan en el lector angustia y repulsa sin comparación hasta la época. Esta característica de arrastrar a los lectores hacia el miedo, de mostrar la peor cara del ser humano, se materializa en La familia de Pascual Duarte y cumple, aunque en otro continente, con la función de atrapar al lector y generar en ellos un rechazo ante la imposibilidad de cambiar su naturaleza.

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