Su loca alegría de corro de brujas. “Las Alegres”, de Ginés Sánchez

por Oct 16, 2020

Su loca alegría de corro de brujas. “Las Alegres”, de Ginés Sánchez

por

Ginés Sánchez, Las Alegres

Barcelona, Tusquets

18 euros, 320 páginas

A estas alturas resulta imposible no haber leído o escuchado un relato de violencia machista. El feminismo, que ha logrado hacer mucho más ruido que nuca, ha puesto sobre la mesa problemas como este. Se ha conseguido que estas atrocidades ya no formen parte de nuestro día a día y pasen desapercibidas como algo natural, sino que llegan a abrir titulares dando –desgraciadamente, solo en algunos casos– la importancia que merecen. Conocemos, por lo tanto, estos relatos de violencia. Los medios se han encargado de que podamos sentir la impotencia que generan. Pero lo que no se ha transmitido tanto es la capacidad de sentir esa violencia directamente. Y precisamente eso es lo que logra Ginés Sánchez (Murcia, 1967) en su última novela: Las Alegres (Tusquets, 2020).

Las Alegres es un grupo terrorista formado por mujeres que se dedica a asesinar a hombres que han ejercido algún tipo de violencia sobre otra mujer. Arrancando con un caso real ocurrido en Buenos Aires, el autor irá añadiendo las noticias de distintas agresiones machistas. Si bien la idea principal de la novela no resulta tan novedosa –imposible no acordarse de Mariana Enriquez y su “Las cosas que perdimos en el fuego”– la forma sí que lo es. La novela va a ir alternando entrevistas, capítulos puramente narrativos, y extractos de ensayos ficticios que sin duda constituyen la atracción principal de la obra. Sánchez no solo idea un grupo terrorista que ejerce violencia sobre los hombres, sino que es capaz de generar toda una respuesta social y enmarcarla para regalársela al lector.

Si bien todos estos puntos fuertes resultan enormemente atractivos, el autor pierde parte de la valentía demostrada cerrando la novela con una advertencia que trata a quien ha disfrutado de la obra de mal lector: “El autor quiere indicar, igualmente, que la presente obra es ficción […] Por supuesto las opiniones que manifiestan los personajes son de ellos y no del autor”. Parece que Sánchez trata de esquivar desde el principio mediante obviedades ataques que puedan castigar su atrevimiento.

Pero quizás uno comprende qué es lo que lo ha llevado a escribir ese epílogo al leer los comentarios de ciertos críticos. Efectivamente, no es una novela recomendable para quienes buscan “la credibilidad narrativa” que I. Ernesto Ayala-Dip echa en falta al escribir una reseña para El País, para quienes buscan en la ficción una especie de documentación dela realidad y entienden veracidad y verosimilitud como sinónimos. Sí que lo es, sin embargo, para quienes la entiendan como una forma paralela ala realidad que no necesita partir de lo que ocurre en ella para poder desarrollarse.

Las Alegres pertenece a ese grupo de novelas nacidas para generar debate. Ya sea por la crudeza de su relato o por lo peligroso que puede ser tratar una idea tan arriesgada de esa forma, Sánchez no se va a alejar del conflicto que seguro le va a proporcionar esa “loca alegría de corro de brujas”. Porque somos conscientes de que esas brujas tienen los motivos suficientes para gritar basta, y todo dependerá de la manera en que decidan hacerlo. “Que ellos nos mataban a nosotros y nosotras lo único que hacíamos era intentar educarlos. Pero es que a los perros hay que darles con el periódico de vez en cuando”.

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