Una saga de catastróficas desdichas

por | Mar 23, 2019

Una saga de catastróficas desdichas

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Una serie de catastróficas desdichas (Temporada 3)

Creador: Daniel Handler

Reparto: Neil Patrick Harris, Malina Weissman, Louis Hynes, Presley Smith, Patrick Warburton, K. Todd Freeman

País: Estados Unidos

Plataforma: Netflix

Duración: 7 episodios (50 minutos aproximadamente c/u)

Compartir historias. Ese es el propósito de cualquier novela, película o serie de televisión. También es el propósito de los stories de Instagram o de muchas de las ancianas que charlan entre ellas y esperan, pacientemente, a que llegue el autobús en alguna parada del centro de tu ciudad. Lemony Snicket comparte este mismo propósito con los hermanos Baudelaire, tres huérfanos aventureros que se ven envueltos en los misteriosos desencuentros de una organización secreta que se dedica a apagar y provocar incendios…

Una serie de catastróficas desdichas cuenta con un argumento peculiar, pero destaca mucho más por su forma y su desarrollo. Para poder comprender esta tercera temporada, es indispensable conocer qué hay detrás de esta saga que nace en la literatura infantil y juvenil con trece volúmenes en 1999, continúa en una desafortunada película estrenada en el año 2004 y finaliza con una serie de tres temporadas en una de las plataformas más populares del momento. Veinte años de desgracias y miserias para las que aún faltan respuestas, aunque estos problemas no eclipsan del todo a una de las sagas con más personalidad y más adultas de los últimos tiempos.

Cuando se opina sobre literatura infantil y juvenil, se suele partir de prejuicios. Una serie de catastróficas desdichas, escrita por Daniel Handler, les da la vuelta y construye, con ellos, una gran saga llena de inteligencia, humor y drama para todos los públicos. Publicada en Estados Unidos, se caracteriza por su oscuridad, desde la que nacen un sinfín de rocambolescas aventuras infantiles. Handler marca la diferencia y consigue que su historia sea superventas en Estados Unidos en pocos meses. Gracias a su popularidad, en el año 2004 se estrena una película homónima con toques góticos en la que se incluyen las tres primeras aventuras de los hermanos Baudelaire y el Conde Olaf, un villano despiadado que quiere acabar con ellos y quedarse con toda su fortuna. No obstante, en 2001, las adaptaciones cinematográficas ya habían encontrado a su protagonista adolescente particular: Harry Potter. En 2004, también se estrena Harry Potter y el prisionero de Azkaban y este gran éxito, junto con algunos problemas de producción y una escasa venta de entradas en el caso del proyecto cinematográfico de Handler, ayudan a que este último se cancele.

Esta primera catástrofe se suma a las desdichas en torno a la publicación de la saga en español. La literatura infantil y juvenil no tiene una amplia tradición en España, aunque es cierto que esta comienza a crecer en el siglo XX y adquiere mayor relevancia en sus dos últimas décadas. Una serie de catastróficas desdichas comienza a editarse en castellano a principios del siglo XXI, pero tras la cancelación de la saga cinematográfica, también se paraliza su publicación en papel. Ocurrirá lo mismo unos años después, cuando con el impulso de Netflix se adaptan audiovisualmente, por completo, las trece novelas. En España, se publican los cuatro libros que se corresponden con la primera temporada, pero se vuelve a cancelar su edición, a falta de nueve volúmenes. Problemas de derechos de autor y una saga muy diferente con la que las editoriales no arriesgan por miedo a no vender suficientes copias en nuestro país, algo demasiado frecuente si hablamos de sagas juveniles en España…

Esto hace que, quien quiera conocer qué hay detrás de esta saga, tenga dos opciones: leer trece libros en inglés (junto con otros libros que complementan la lectura) o ver las temporadas de la serie en Netflix, que, además, cuenta con el guion de Handler. Esta es la opción de muchos, pues es la más accesible para el público general. Es una serie fiel a la saga literaria, con toques estrambóticos y que deja gran parte de su éxito sobre los hombros de Neil Patrick Harris, un Conde Olaf bastante más cercano al personaje literario que el que interpretó, en su momento, Jim Carrey. En su tercera y última temporada, Una serie de catastróficas desdichas cierra varias de las tramas que quedaban pendientes, además de resolver muchos de los misterios que se dejaban en el aire en los libros. Un buen final para una saga que no lo ha tenido nada fácil tampoco en este último formato, menos aún con su cuestionable doblaje en castellano.

No obstante, esta no es una serie que pretenda agradar a todo el mundo y puede resultar demasiado extravagante para la mayoría del público actual. Una serie de catastróficas desdichas intenta mostrar a los niños (y a los que ya no lo son) que, en la vida, hay mucha oscuridad y que, además, muchos de nuestros finales nunca tendrán respuesta. Quizás este propósito se pierde en una serie que se eterniza en diálogos algo absurdos o que se deja llevar por el histrionismo, razón por la que, de nuevo, vuelven los prejuicios y las críticas a una de las sagas literarias juveniles más interesantes y recomendables del siglo XXI. Quizás este es el destino de una historia cruel que siempre ha crecido en la desdicha, la incomprensión y las tinieblas.

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