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“Una historia es todas las historias”: “Exilio”, por Clara Obligado y Agustín Comotto 

Es el año 2026 y se cumplen cincuenta años del golpe de Estado que condujo a Argentina a la dictadura, conocida como “Proceso de reorganización nacional” . Es el año 2026, y también se cumplen cincuenta años del inicio del éxodo de miles de argentinos como Clara Obligado (1950-) y Agustín Comotto (1968-). El relato Exilio es el homenaje a todos ellos: los de allá, pero también a los de acá: los exiliados, los nómadas, los extranjeros.  

 A primera vista, Exilio parece rellenar los vacíos de la historia vital que Clara Obligado comenzó a tejer en su celebrado “librito” Una casa lejos de casa (2020), un ensayo hermanado con la novela autoficcional, que indaga en su condición de extranjera y de exiliadaSin embargo, Exilio es una reescritura de un cuento homónimo incluido en el volumen de cuentos Las otras vidas (2005), en la que ya asomaban el azar, la identidad y la memoria como ejes de su narrativa. Las principales diferencias que distinguen ambos textos son dos. La primera es la mayor extensión del segundo con respecto al primero, que permite incorporar nuevas tramas paralelas y subgéneros como el thriller en la historia de la hermana melliza de la narradora. La segunda es la inserción de ilustraciones que más adelante se detallará. Ahora bien, al igual que en su primera versión, el punto de partida del relato que nos ocupa es la llegada de la protagonista y narradora a Madrid el cinco de diciembre de 1976. A partir de esta premisa surgirán, en cada nueva sección del relato, otras historias alternativas en las que la narradora agotará todas las posibilidades que pudieron haberse ramificado de su partida a España, tanto para ella, como para otros personajes. Uno de ellos es su hermana mayor, quien vivirá varias vidas en las que emigrará a Suecia o, por el contrario, permanecerá en Buenos Aires. Más allá de destacar por su relativa originalidad, este recurso formal da relieve a la inconsistencia de la identidad del sujeto exiliado: “fuera de contexto todos nos habíamos convertido en otro”; así, gracias a sus múltiples vidas, la identidad de Obligado se convierte en un poliedro de numerosas caras a lo largo del relato. Se insiste también esta cuestión mediante la relación especular que la protagonista mantiene con su hermana melliza, una suerte de doble que muestra la fragmentación de la identidad a la que nos venimos refiriendo. Más allá de la identidad, la técnica de las historias alternativas sirve para explorar las relaciones entre el azar y el exilio. “Cuando se llega a un país en el que no se tiene a nadie, la vida puede cambiar según se doble una esquina”. El viaje de la protagonista por el continente latinoamericano, su traslado a Tanzania o Inglaterra, aclaran que, sin un porvenir definido ni un arraigo, el motor de la vida del exiliado no es otro que el desplazamiento y la fortuna que lo acompaña en cada paso. Por otro lado, cada ramificación narrativa es la puerta de entrada a una galería de personajes¾ como Ezequiel, la familia y amigos de Obligado, o los tres niños que viajaban solos¾ y sus historias, que construyen la memoria colectiva que da forma al exilio. A través de una historia, la de Clara Obligado, caben todas las historias. La disolución de la identidad individual en la identidad colectiva parece terminar de perfilarse, cuando en la voz y el cuerpo de la narradora, se inscriben las voces y los cuerpos de los desaparecidos a los que encarna al ser arrojada al mar, o cuando se recuerdan las vivencias de los torturados a través de su voz narrativa. 

 De entre todas las anécdotas, una de las más significativas es la de Agustín Comotto, historietista e ilustrador emigrado a Madrid en 1976, a cuyo cargo quedan las ilustraciones que dialogan con el texto. Lejos de ser una simple traslación gráfica de este, son otro lenguaje con el que articular la complejidad de un exilio que se antoja interminable, y, a veces, indecible. La línea fina y una paleta brillante de colores, que contrasta con la negrura de muchas de las historias, sirven para plasmar otro punto de vista personal acerca del exilio: el viaje de Comotto con sus tres hermanos; o su interpretación política de este hecho, a través de una estatua del Cementerio del Azul, o de la bandera argentina modificada por un girasol, que reemplaza el Sol de Guerra.  

Al tratarse de un relato emparentado con la autoficción, muchas de las historias podrían pertenecer, o no, a parientes reales de la narradora¾ como su supuesta hermana melliza, su hermana mayor o su padre¾, antiguos amores, conocidos y amigos. El juego con la verosimilitud, la realidad y la ficción es permanente, parece señalar que en la reescritura del exilio los límites entre la imaginación y la memoria no tienen por qué ser férreos¾ como sí pueden serlo en otras narrativas autoficcionales como algunas de Annie Ernaux¾. Más bien, hacen de la memoria y la imaginación un mismo cauce de escritura cuyo fin es reescribir la historia.  A propósito de la historia, es otro de los temas centrales de Exilio, pues las pequeñas vivencias del ser humano, como la historia del hombre gallego que regresa de su exilio, son hechos individuales que ilustran, como si de un mosaico se tratara, la Historia de dos países: uno que comenzaba a vivir tras la dictadura, y otro que sufriría su yugo por seis años.  La microhistoria se enlaza con la Historia. En este sentido, el exilio se erige en un puente infinito entre el pasado y el presente que conecta múltiples realidades, múltiples personas, dos Historias de las que la protagonista ha sido testigo, y cientos de historias.  

En las circunstancias de Obligado, la reescritura del exilio también puede ser la reescritura de la vida en sí misma. Tal como se ha explicado, el 5 de diciembre de 1976 podría haber fechado una tragedia mayor, pues la narradora se imagina víctima de uno de los terribles vuelos de la muerte. “¿Dónde está mi cuerpo joven? (…) ¿Me arrojaron desnuda, para borrarme del todo? Me amortajan las algas”. Tal vez en esta figuración de la propia muerte subyazca la culpa del superviviente y la tensión que atraviesa al exiliado cuando tiene que morir simbólicamente en su lugar de nacimiento, para volver a nacer en aquel lugar al que se dirige. Parece que, pese a todo, Obligado se resiste a morir y se aferra a todas sus vidas

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Alicia Montero Francisco

Alicia Montero actualmente cursa el grado de Estudios Hispánicos en la Universidad de Alcalá. Sus intereses son la literatura, el cine y la música. Actualmente, desarrolla un proyecto de investigación que examina las relaciones entre la literatura y extranjería en el siglo XXI.

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