Banquete para tus muertos. “La comedora de pecados”, de Megan Campisi
Megan Campisi: La comedora de pecados
Traducción de Juanjo Estrella
Barcelona, Duomo ediciones
400 páginas, 19,80 euros
Las comedoras de pecados existieron en Gran Bretaña hasta hace aproximadamente un siglo, ya nos lo advierte Megan Campisi en la introducción de esta novela “escrita a partir de la fantasía”. Pasar libre de pecados al otro mundo y alcanzar la gloria divina, ¿qué buen creyente no lo desearía? Y todo porque unas mujeres silenciosas se dieran un banquete sobre tu féretro. Pero ¿y si la realidad fuera más compleja que esto? ¿Y si ser una comedora de pecados implicase verse envuelta en tramas políticas, conspiraciones contra la corona e intentos de homicidio?
Esto es lo que nos plantea Megan Campisi en su libro ambientado en la Inglaterra del siglo XVI y aclamado por la crítica extranjera. La historia de May Owens comienza con la trágica muerte de sus padres, lo que la deja en una precaria situación que la obliga a robar para sobrevivir. Cuando la autoridad inglesa la captura cometiendo semejante crimen, es llevada ante los tribunales de justicia religiosa, donde recibirá el peor de los castigos posibles: convertirse en aprendiz de comedora de pecados. Este cargo funesto y trágico la vuelve una paria de la sociedad y la condena al silencio perpetuo. Bajo el manto de su maestra, las únicas palabras que puede pronunciar son: “Ahora lo invisible ya es visible. Ahora ya se oye lo que no se oía. Los pecados de tu carne pasarán a ser pecados de la mía, y me los llevaré a la tumba en silencio”.
Así es como se realizan los rituales para purgar las almas de ricos y pobres de sus cargas. Tras la confesión de los pecados cometidos, la comedora comunica a la familia los alimentos que deben preparar para el festín que se hará sobre el cuerpo del muerto. Algunos de ellos resultan extremadamente curiosos: natillas al coñac para la conspiración, nata para la envidia, escaramujo para la lujuria, corazón de ciervo para el asesinato, granada para la brujería… Unos y otros alimentos se suceden sobre los ataúdes de los ciudadanos ingleses, pero cuando las protagonistas son llamadas a escuchar confesiones en palacio real, la trama se oscurece como veloz noche de invierno.
En esta novela visceral hallamos a una heroína, apenas una niña, que debe hacer cualquier cosa para seguir adelante. Sus similitudes históricas con los reinados de María I de Inglaterra y su hermanastra Isabel dotan a la novela de una complejidad que encandila, pues nos presenta guerras de religión, levantamientos y complots en las sombras. Una trama oscura vista por los ojos de una cría con la que vamos madurando mientras leemos. Resulta adictiva esta historia en la que la fe más profunda y el paganismo más feroz se dan la mano para crear un intrincado tapiz de oposiciones.
Por las reminiscencias del teatro shakespeariano en personajes que aparecen más tarde en la vida de May, queda patente que estamos ante una autora que, además de novelista, es dramaturga y profesora. Su pluma nos arrastra por caminos pedregosos, representaciones de teatro callejero, opulentos palacios y pálidos cementerios. Escenarios todos ellos que nos muestran los finos límites entre la vida y la muerte y que nos hacen replantearnos, junto a sus personajes, qué clase de nimias atrocidades podemos (o no) haber cometido y cómo pedir perdón por ellas.
La comedora de pecados es también una novela que nos habla sobre la libertad de elegir en un mundo encorsetado. May es, desde su silencio, una rompedora de reglas. Su oficio como comedora de pecados le da acceso a lugares insospechados desde los que consigue enfrentarse a una sociedad que le dicta cómo vivir y cuáles deben ser sus pasos. En ella nos vemos reflejados quienes alguna vez hemos tenido que romper los esquemas que otros habían marcado para nosotros. Gracias a la valentía de esta protagonista aprendemos con ella a volar.
En este complejo entramado creado por Megan Campisi encontramos, en definitiva, lo sórdido y lo tierno, la verdad y la mentira, el ansia de poder y la pobreza… Retazos de una vida durante el agitado siglo XVI inglés en la que nos invita a adentrarnos, pues bien podría ser la nuestra.

Jimena González Gimena
Jimena González Gimena (@pintorapalabras) se considera letraherida desde que tiene uso de razón. Estudiante en el Grado en Estudios Hispánicos por la Universidad de Alcalá, bajo su pluma surgen historias donde la ficción, la Historia y el rigor documental se dan la mano. Es autora del ensayo “Cantareras de Mota del Cuervo. Las Magas del Barro” y de relatos publicados en varias antologías de carácter nacional.
