Cañas descontroladas y libros con aforo: ¿Qué cultura defiende Madrid?
Desde la aparición del SARS CoV-2 en 2020 las actividades culturales han sufrido una modificación en su planificación, organización y control. Parece incontestable que la contención de un virus que se ha cobrado la vida de 86 229 personas (según el Ministerio de Sanidad) fuera un imperativo, por lo menos, hasta la aparición del milagro científico: las vacunas.
Frente a la contención y la cautela, voces políticas contrarias al gobierno central clamaban por el deterioro del tejido económico y la campaña política por las elecciones a la Comunidad de Madrid se banalizó con frases como las de Isabel Díaz Ayuso: “Vivir a la madrileña”.
La populista candidatura de la hoy presidenta de la Comunidad de Madrid definía toda una tradición cultural castiza a la reducción al absurdo con afirmaciones como “tomarse unas cañas”, madrugar, pagar muchos impuestos, empezar de cero y no encontrarse con un ex, ir a los toros y a misa o no hacerlo.
Con una campaña electoral que parecía la más torpe de la historia, la simplicidad de Isabel Díaz Ayuso vendía la recuperación del sector servicios en una comunidad, en la que el peso del 87 % del empleo estaba en los bares, restaurantes y discotecas en 2016 (desde luego que la Presidenta sabía bien lo que estaba vendiendo y no tenía nada que ver con la cultura de Madrid).
Sin embargo, desde las elecciones el panorama sanitario ha variado notablemente; pues según datos del Ministerio de Sanidad, en la actualidad la población madrileña cuenta con 5 051 400 personas con la pauta completa y al menos 5 262 937 personas con la primera dosis para una población de 6 745 591 habitantes, según las Estadísticas del Padrón Continuo del 1 de enero del 2021.
En julio la preclara preocupación de Ayuso ya no debía encontrarse en la salud de los madrileños que quedaban por vacunar; sino en la del castellano, para la cual creó la Oficina del Español, que dirige por el módico sueldo de 75 085 euros brutos al año el ex de Ciudadanos Toni Cantó. Me pregunto si los dirigentes madrileños de este partido político están de acuerdo ahora con la Presidenta sobre lo de no encontrarse con un ex.
Con tamañas preocupaciones de la presidenta Ayuso por el estado del castellano era de esperar que la octogésima edición de la Feria del Libro de Madrid fuese la fiesta cultural del siglo en la capital. Sin embargo, esta feria ha contado con el discreto honor de merecer medio kilómetro del parque de El Retiro, que cuenta con un total de 125 hectáreas según el sitio web de Turismo de la ciudad de Madrid.
En el paseo de los Coches, entre el de Venezuela y el de Uruguay, se han dispuesto un total de 320 casetas y el aforo se ha limitado al 75 % según la Feria del Libro de Madrid. En efecto, el porcentaje es el mismo que limita a todo el sector de la hostelería que posee una terraza, lo que hace pensar si para Isabel Díaz Ayuso la caña es igual de relevante que las actividades conmemorativas del 700 aniversario de la muerte del poeta italiano Dante Alighieri. Los madrileños parecen discrepar; pues se han lanzado a visitar la Feria como si se tratara del último vaso de agua en el desierto, lo que ha dado lugar a colas de gente que llegaban a la Puerta de Madrid de El Retiro.
El férreo control del aforo, que no se hace en ninguna terraza de ningún bar de la capital, ha provocado el enfado de los asistentes, que ya en agosto fue anunciado por los libreros entrevistados por el diario El Confidencial. Estos se quejaban entonces sobre las fechas escogidas para la celebración del evento, al coincidir con el inicio de curso en el que la venta de libros de texto es primordial.
Según un informe de Editores Madrid, el sector editorial supuso el 3,5 % del empleo en España en 2016, pero las elecciones en la Comunidad de Madrid no se prevén hasta dentro de cuatro años. Veremos si para entonces la Feria consigue la atención que Ayuso le otorgó a las cañas.
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Lorena Carpintero Toscano es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid desde 2012. Realizó prácticas en el canal 24 horas de Rtve en 2012. Obtuvo el Máster en Política Internacional: Estudios sectoriales y de área por la Universidad Complutense de Madrid en 2013 y el Máster en formación del profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional: Lengua castellana y Literatura en la Universidad Rey Juan Carlos en 2015. Actualmente es estudiante del grado de Estudios Hispánicos en la Universidad de Alcalá.
