¿Cuál es tu naturaleza? “Beastar”

por Abr 13, 2020

¿Cuál es tu naturaleza? “Beastar”

por

Beastar, 2019

Director: Shinichi Matsumi

Reparto: Chikahiro Kobayashi, Jonah Scott, Brian Beacock

Número de episodios: 12, 20 min. aprox. c/u

La diferencia que separa la naturaleza de lo artificial se ha hecho problemática. Para Aristóteles, los conceptos eran claros: el mundo natural consistía en aquel que no era causado por los humanos; las cosas que producimos, en cambio, son artificiales. Estas esquematizaciones han quedado lejos. El pensamiento contemporáneo y, en general, nuestra forma de vivir nos obligan a poner en entredicho la clasificación clásica que hizo el filósofo griego. Sin duda, uno de los puntos donde se problematiza esto es en los estudios de género y, si queremos ser amplios, en lo referente a la identidad. Nada parece estar dado de forma natural. Dicho de otro modo, la pregunta por el quién somos parece no tener una respuesta. Nunca como ahora hemos estado tan condenados a ser libres, tomando las palabras de Sartre. Beastar, el anime de 2019, que apenas llega a Netflix en España este año, plantea estos problemas de frente. No solo, los hiperboliza al hacer que sus protagonistas sean animales antropomórficos que constantemente entran en conflicto con sus instintos.

La serie, inspirada en el manga —cómic japonés— del mismo nombre, se centra en la relación que tiene Legoshi, un lobo gris que rechaza su naturaleza carnívora, con Haru, una coneja enana que es asertiva y fuerte, sin dejar de ser consciente de su apariencia y contextura inocente y frágil. El tercer personaje que completa el triángulo central de la historia es Louis, un ciervo que, debido a su pasado, desea ser fuerte como un carnívoro. La historia inicia cuando Legoshi, tras olfatear a Haru, es incapaz de contener sus instintos: una noche oscura, salta sobre su presa. Aunque logra detenerse a tiempo, el acontecimiento hace que el lobo entre en conflicto con su naturaleza. Esto empeora el día que conoce a la coneja, quien parece no reconocer a su agresor, y acaba enamorado de ella.

Las comparaciones pueden ser injustas, e incluso antipáticas. Sin embargo, es inevitable pensar en Zootopia (2016). Los temas y la forma de abordarlos son análogos. Ciertamente, el protagonista masculino de la serie no es un zorro, pero su pareja es un conejo, igual que el personaje central de la película de Disney. Esto no evita que el anime sea capaz de separarse de su contraparte occidental. No debemos obviar que el manga original se estrena el mismo año que el filme animado y es difícil saber si existe alguna conexión, voluntaria o involuntaria, entre ambos. Luego, a pesar de las similitudes, hablamos de obras distintas.

Debido a su carácter seriado, Beastar es capaz de explorar con mayor cuidado el mundo de los personajes. En este sentido, sus personajes son menos limpios y unidireccionales. Los protagonistas asisten a una escuela que busca que los animales convivan en paz. Aun así, hay carnívoros que reconocen y afirman con orgullo sus instintos. También hay herbívoros que rechazan y desprecian su naturaleza supuestamente pacífica, como Louis. Descubrimos una ciudad en la que hay un mercado negro de carne y una mafia que rapta y devora a los animales débiles. El primer episodio abre, de hecho, con un crimen: un carnívoro asesina a un cordero para comérselo.

Otro aspecto que distancia al anime de Zootopia son las connotaciones claramente sexuales que posee la trama. Lo que en la película Disney no podía ser abordado, aquí es puesto explícitamente sobre la mesa. La atracción de Legoshi por Haru es compleja por esto: el lobo no sabe si es su instinto que desea comer carne o un sentimiento auténtico. Así, las contradicciones claras que genera el problema de la identidad y de género que comentamos al iniciar se ven encarnados en los protagonistas de la historia.

La fuerza de Beastar está en cómo logra enfatizar las paradojas y contradicciones de un mundo en el que la naturaleza ha dejado de ser un parámetro absoluto. El mundo que encontramos en los doce episodios revela la incertidumbre que experimentan las personas que no saben dónde buscar una garantía moral para sus acciones. En este sentido, los animales que protagonizan la serie son, de hecho, absolutamente humanos.

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