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En este mundo el tema no significa nada. ‘‘Los últimos y los primeros’’, de Álvaro Guijarro

Álvaro Guijarro, Los últimos y los primeros

Valencia, Pre-Textos

109 páginas, 18 euros

Los últimos y los primeros es el último poemario de Álvaro Guijarro. Larga trayectoria la de este poeta nacido en Madrid en 1990, aunque aquí nos habla con la ilusión del que sigue escribiendo como la primera vez, renovando sus votos de nuevo. En este poemario nos hablará desde la sabiduría y desde la felicidad, desde la ficción y desde la locura, para concluir con la muerte. También incluye una carta al padre, otra a la madre y otra a hermanos y amigos, pues hay algo misterioso en una correspondencia, en el número dos: ‘‘trabajaré la teoría para regresar / al enigma de las cartas / cuando haya abandonado ya mayúsculas y precios’’.

Las mayúsculas que había utilizado hasta ese poema habían sido: Álvaro, Émile Zola, Dios, Coca-Cola, Jesucristo, ¿F. F. Casanova?, Ginsberg, Perec, Alejandra, Casariego, Kafka, Libro, Mamá, Europa, Wikipedia, William Blake, San Marcos, Venecia, Papá, Fragmento, Biblioteca, Mansión. Esta enumeración bien podría ser una poética involuntaria que el autor, que la despliega por última vez antes de abandonarla, pues cada uno de sus poemarios constituye una investigación única.

También lanza un propósito al final del poemario, trabajar la teoría, y eso que en uno de los primeros poemas dice: ‘‘Dejaré la teoría para más adelante’’. Porque lo que sucede en este poemario no es abordable desde la teoría, que utiliza un lenguaje estricto, haciendo muchas afirmaciones, pues su labor es la de fijar. El lenguaje poético intenta justo lo contrario, descentrar y mover todo de su lugar primero.

Por eso el gerundio parece uno de los tiempos poéticos preferidos por el autor. Lo más íntimo e importante de todo lo que nos sucede parece ser un acto infinito: ‘‘Así, se iba sugiriendo la pregunta del camino’’. Nunca ‘sugirió’ porque implicaría que ya no. Nunca ‘sugerirá’ porque significaría que aún no.

En otro poema vemos un ejemplo perfecto: ‘‘La niña / no recuerda […] El abuelo / sí recuerda […] Ya que ella está sólo jugando; / él está sólo muriendo. Tuyo es, / una vez más, el proceder del tiempo’’. Siempre acciones por terminar: el juego infinito que se posterga y se posterga y se posterga hasta la caída de la noche o la muerte infinita que no llega que no llega que no llega.

Los últimos están preparados para el cieno. Mientras, los primeros esperan la fama. Los últimos no conocen la belleza, tan solo su antónimo bestial, la derrota. Los primeros muy originales y muy seguros de sí mismos, con la boca muy ancha. Los últimos, en cambio, tienen los ojos grandes y los labios muy pequeños. Se podría decir que perciben interiormente y cantan para dentro.

En su poema ‘Sacred Emily’, Gertrude Stein hace una larga enumeración de elementos idénticos para hacer la difícil afirmación de que cada cosa es cada cosa: ‘‘Begging to state begging to state begging to state alright […]  Rose is a rose is a rose’’.  En Los últimos y los primeros percibimos también el intento del autor por llegar a las cosas tal y como son: ‘‘las ciudades eran ciudades y eran ciudades’’. El lenguaje que se multiplica en cada desdoblamiento, la palabra que va aumentando sus voces en cada nueva repetición. En Stein leemos ‘‘Shouting. / Shouting’’. En Álvaro leemos ‘‘Explotando, explotando’’. A veces decir las cosas una sola vez no basta, porque solo percibimos un acto cuando sucede por segunda vez. Nuestros ojos no están preparados para ver algo inédito. ‘‘A este paso, a mi escritura ecoica / le espera la espera del que espera’’. El eco involuntario de otras voces es el eco involuntario es el eco. ¿Cuántas esperas puede soportar un cuerpo un cuerpo un cuerpo?    

Leer Los últimos y los primeros es caminar por esa ciudad triple con Álvaro de un solo paseo, aprendiendo a mirar, a observar y a ver a la vez. Es llegar al límite de la lírica y darse de bruces con un espejo en lugar de con una pared. Es hacer lo que sea por tocar el lenguaje con las manos, librándonos de la imagen al cerrar los ojos: ‘‘transformando / a la noche en Fragmento […] Buscando lo bueno en lo malo encontrado […] Aprendiendo / para escoger lo mejor de esta masa de datos’’.

Foto autor
Alejandro Fernández Bruña

'Alejandro Fernández Bruña (Indautxu, 1997) aún no tiene biografía'.

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