“Green Book”: Transgrediendo barreras

por | Mar 1, 2019

“Green Book”: Transgrediendo barreras

por

Dirección: Peter Farrelly

Guión: Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga

Reparto: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini, Ricky Muse, David Kallaway.

Duración: 130 min.

Basada en una historia real, la esencia de esta película podría definirse con una palabra: “transgresión”. Una “transgresión” es como mejor se definiría la gira que el pianista Don Shirley (Mahershala Ali) emprende por los estados del sur de los Estados Unidos, estados para los cuales se disponía de una guía (Green Book) que recogía los establecimientos en donde se aceptaba la entrada de población negra, lejos del resto de la población. Don Shirley es un pianista negro, pero es mucho más que eso, puesto que no toca “su” música, ni come “su” comida, siendo además el jefe de un blanco, Tony Vallelonga, alias Tony Lip (Viggo Mortensen). Tony, italoamericano del Bronx que se ha quedado sin trabajo tras cerrar el establecimiento en el que lo empleaban, se encuentra en un mar de contradicciones, por una parte necesita urgentemente un trabajo para mantener a su familia, mientras que por otra se ubica ante la necesidad de dejar al margen sus propios prejuicios raciales.

La gira de Don Shirley pone en tensión constante a dos personajes que se encuentran frente a sí, que dialogan, cuestionándose mutuamente, descubriéndose como sujetos encorsetados en los mandatos de una sociedad que desprecia todo aquello que se sale de lo que consigna como normativo. A medida que Don Shirley y Tony Vallelonga avanzan en su recorrido, los espectadores nos vamos adentrando también en la intrincada estructura social que envuelve a los personajes. La sensación de estar “fuera de su lugar” se evidencia en numerosas escenas del film, hasta colocarnos frente al sinsentido, a lo repulsivo de una sociedad discriminante, sin caer en ningún momento en fotogramas lacrimógenos.

Shirley y Vallelonga son templanza y desenfreno, moderación y hedonismo, la admiración hacia lo sublime y lo sublime de lo cotidiano, en esa conjunción llegan al equilibrio, forjando una amistad no exenta de muchos enfrentamientos, pero que los lleva a una comprensión mutua de la posición en la que cada uno se encuentra. Dentro de todas las peripecias que atraviesan en su recorrido por el sur de los Estados Unidos, resalta una discusión entre estas dos personas que han empezado a quererse y admirarse mutuamente. Ambos se encuentran disgustados tras haber sido detenidos injustamente, dando como resultado un intercambio de palabras en el que ambos exponen sus emociones libremente, en el que ninguno se siente lo “suficientemente” perteneciente a la posición que les ha sido adscrita.

Los personajes desnudan sus emociones bajo una intensa lluvia que parece purificar su propia amistad. Shiley, que había visto como un grupo de trabajadores negros lo miraban atónitos al descubrirlo vestido con traje al tiempo que un blanco le abría la puerta de su coche, buscando encogerse para pasar desapercibido al  verse contemplado como un extraño, desmontaba su coraza de intelectualidad contenida en una exquisita educación, para levantar la voz por primera vez sobresaltado en todo el film. Tony sacaba sus complejos, sus carencias económicas, las responsabilidades que una sociedad patriarcal le exigía sin proporcionarle los medios para cumplir con ellas. Y en ese instante de furia desenfrenada descubrieron que no era una furia entre ellos, sino hacia fuera.

Tras la última parada en su gira, el retorno a Nueva York aguarda una Navidad que inicialmente pondría fin a su contrato y con ello a su relación. Pero aguarda también un nuevo gesto de hermandad en el que se intercambian los papeles, nuevamente mostrando la transgresión de las fronteras que les atraviesan, dejándonos en un mar de emociones.

La historia de estos dos personajes muestra un recorrido, pero no solo por distintos estados de un país, sino por la estructura de una sociedad que dibujaba falsos consensos de igualdad por el hecho de tener derechos (como reconoce uno de los policías en determinada escena), pero que en la práctica no habían desterrado (ni lo han hecho) una situación de desigualdad social muy fuerte y muy sangrante. Se trata de una película más que recomendable, por la temática pero también por el enfoque, un guión exquisito que nos lleva a conocer a los personajes a través de su forma de relacionarse. Green Book es el nombre de la guía que permite a los protagonistas llevar adelante su viaje, pero es para los espectadores el camino de acceso a la injusticia de la segregación racial. Se trata sin duda de una película imprescindible que destaca por su calidez aún al abordar un tema tan duro como el racismo institucionalizado.

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