Hacia una teoría del proceso creativo

por | Abr 23, 2019

Hacia una teoría del proceso creativo

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Amelia Gamoneda y Francisco González (eds.), Idea súbita, ensayos sobre epifanía creativa

Madrid, Abada

270 páginas, 17 euros

Página 50, Camaradas de Ícaro, obra con la que la poeta Aurora Luque obtuvo el I Premio Fray Luis de León de poesía. El poema se titula Anuncios, no engaña a nadie; en él se encuentran ofertas de objetos y localizaciones mitológicas que buscan un nuevo dueño: la roca de Sísifo, el laberinto del rey Minos, el toro de Dédalo, etc. Se preguntarán que por qué empiezo una reseña —bastante libre— sobre una obra, de temática tan específica como la de Amelia Gamoneda y Francisco González, refiriéndome a otro libro. Simple y llanamente porque como creador, ambos títulos me regalan la misma cura de humildad: me exponen una realidad ausente de dones externos y exenta de advenimientos divinos, donde la ciencia es el punto de apoyo para dar explicación a procesos mitificados desde la antigüedad clásica, pero que no olvidan la labor creativa —o imitativa, dependiendo de la época—. Así, Idea súbita, ensayos sobre epifanía creativa, se construye bajo la premisa expuesta ya en 2015 por Jean-Pierre Betrand, véase: Aunque los modelos científicos explican los procesos que intervienen en la invención literaria no pueden de ningún modo superponerse a ellos. Porque en la literatura la invención se dice o se piensa, y por tanto se practica en la medida en que lo inventado es consustancial al mecanismo que lo inventa.

El objetivo del libro es trazar un mapa de la idea súbitadonde se intenta dar explicación a la problemática inexistencia para la propia concienciade fases intermedias que separan el problema de la solución revelada en un instante. Sobre esto, se articula un decálogo de carácter transversal, pues no se limita a dar explicación al fenómeno epifánico desde el lenguaje poético, sino que extiende el objeto de estudio a la filosofía, a la semiótica, a la neurología y a los estudios culturales, entre otras disciplinas. En nuestro presente, esta confluencia es obligada, y ceñirse al citado método supone la responsabilidad de actualizar las intuiciones de multitud de autores que, por la inexistencia de los avances tecnológicos contemporáneos, no pudieron ir más allá; remito, por caso, a Freud, para quien poesía y psicoanálisis confluían en el uso de la palabra como elemento para representar lo inefable. El propio ensayo que aporta Gamoneda a esta obra conjunta —Eureka y epifanía. Diluciones cognitiva y poéticas — es otro ejemplo más de la contribución interdisciplinar, pues centrándose en la epifanía poética, incurre en los procesos mentales que desembocan en el alumbramiento de un poema, contrastando cada una de las nociones con tres autores particularmente recursivos en la materia, como son Bernard Nöel, Philippe Jaccottet y Claudio Rodríguez. Si por algo destaco este último artículo, es por interés personal, ya que ha supuesto una apertura considerable en mi línea de investigación, pues certifica la posibilidad de realizar un análisis poemático que parte de unidades sensibles al fenómeno del eureka, me refiero a la comprensión del propio proceso perceptivo-cognitivo como epifanía, la descripción del qualiacomo problema que requiere solución epifánicay la experiencia del entorno físico como mediador en la conversión de lo sensible en epifanía inteligible. Estas unidades, además, pueden ser ampliadas a partir de una revisión a lo largo de la historia de la poesía, incluyendo, por poner dos ejemplos propios, “la descripción del fenómeno epifánico a partir de la corporalización del autor en variantes heterónimas” (Alguien detrás de mí, Nicanor Parra o Yo no soy yo, Juan Ramón Jiménez) y “la cosificación de la experiencia del eureka” (Desmoronamientos de la memoria, Roberto Juarroz o Del descifrar, Aurora Luque).

Concluyendo, por exigencias de espacio, creo que realizar una observación bibliográfica a partir de mi experiencia sería demasiado pretencioso, pues apenas conozco una veintena de los más de cien títulos que se incluyen al final de cada ensayo, hecho que reafirma el regalo —la cura de humildad— que supone este libro, igual que el de Aurora Luque —como todos los de Aurora—.

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