V0025282 Lava emerging from Mount Vesuvius at night and running towar

Hasta que todo arda. “En las manos, el paraíso quema”, de Pol Guasch

Pol Guasch, En las manos, el paraíso quema

Traducción de Carlos Mayor

Anagrama, 2024

168 páginas, 17,90 euros

Un bosque que se muere. Un corazón que se muere. Amores, ríos, familias, paisajes, todos enfrentan el traidor filo de la guadaña en la última novela de Pol Guasch en cuyas páginas, sin embargo, se expresa la vida con cada latido. En las manos, el paraíso quema es una ventana a una ficción apocalíptica que podría ser la de la realidad que habitamos. Un agujero en una pared por el que husmear en la vida de unos personajes que perfectamente podríamos ser nosotros.

En el IV Congreso Internacional Contrapunto “Nuevos realismos en la literatura española del siglo XXI”, al cual estuvo invitado el autor, se desveló que esta historia tiene, en efecto, más realismo que ficción, a pesar de lo que pueda parecer a simple vista. Escrita por Guasch a caballo entre la Santa Maddalena Foundation (la Toscana) y la Residencia Literaria Finestres (Palamós) durante 2021, los incendios forestales de aquel año se colaron entre las páginas de una narración que, en principio, tan solo iba a hablar de amores, de amistad y del paso a la vida adulta.

En efecto, en la novela nos encontramos estos tres ingredientes sumados a una feroz crítica de corte ecologista por la contaminación del medio que nos han dejado nuestros antepasados y el que nosotros daremos en herencia a generaciones venideras. Aparece, asimismo, un rechazo a las altas esferas que ejercen el -y abusan del- poder y se aprovechan de sus trabajadores, generando desgracias en familias enteras que después se ven abocadas a cargar con el peso de la pérdida.

Líton y Rita, los jóvenes protagonistas de la novela, transitan un mundo innominado que, sin ser el nuestro, bien podría serlo. A través de una narración coral donde otros personajes cuentan su visión de los acontecimientos, viajamos adelante y atrás en el tiempo de la relación de amistad los protagonistas, un vínculo que surgió por accidente pero que llegó para quedarse. Para hacerse la vida un poco más fácil en el ojo del huracán. Y es que siguen a rajatabla aquella cita de Italo Calvino de acuerdo con la cual «buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio». La novela aborda también las feroces diferencias entre habitar el campo y la ciudad. La vida de Rita, aislada en la Colonia, en lo alto de una montaña, explota como fuegos de artificio al conocer a Líton, que viene de la ciudad a pasar algunas temporadas en el pueblo. Una dicotomía donde ambos mundos pueden verse reflejados.

En las manos, el paraíso quema no resulta solo innovadora por su uso desmedido tanto de las prolepsis y analepsis como de los narradores, sino que también arriesga en la combinación de formas. Vemos en este libro que su autor se cuela entre las páginas para aleccionar a sus propios personajes y darles consejos (que apuestan por desoír); encontramos metaliteratura, pues Rita, ante la compleja situación familiar que atraviesa, escribe historias y entradas de diario en las que se deja fluir como ríos de sangre (o de tinta), y aparece, incluso, la descripción museística de un retablo que no es ni más ni menos que el cabecero de la cama de hospital donde Líton sueña con un futuro que ya no será.

A pesar de la crudeza de los temas tratados, Guasch, que antes que novelista es poeta, ha construido un libro preñado de lirismo en el que cada palabra ocupa el lugar correcto, donde cada metáfora está construida de forma impecable. Junto a Rita, Líton, Fèlix y René, la muerte baila entre páginas color sanguina, enjambres de abejas y promesas de un mañana mejor en mitad de la destrucción. Ellos no la temen. Ya se han acostumbrado a su presencia y hacen todo lo posible por burlarla, acariciando con los dedos cualquier retazo de esperanza al que aferrarse. Porque al final esta historia trata de eso: de acoger aquello que, por pequeño que sea, tiene la posibilidad de salvarnos.

Fotografía Contrapunto Jimena González Gimena
Jimena González Gimena

Jimena González Gimena (@pintorapalabras) se considera letraherida desde que tiene uso de razón. Estudiante en el Grado en Estudios Hispánicos por la Universidad de Alcalá, bajo su pluma surgen historias donde la ficción, la Historia y el rigor documental se dan la mano. Es autora del ensayo “Cantareras de Mota del Cuervo. Las Magas del Barro” y de relatos publicados en varias antologías de carácter nacional.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *