Honestidad, crudeza y ternura entremezcladas. “La piel”, de Sergio del Molino

por Sep 3, 2020

Honestidad, crudeza y ternura entremezcladas. “La piel”, de Sergio del Molino

por

Sergio del Molino, La piel

Alfaguara

240 páginas, 18,90 euros

No existe la manera de almacenar los recuerdos de toda una vida. La ciencia y la tecnología todavía no han llegado tan lejos. Sin embargo, sí que hay personas capaces de reconstruir muchos de los momentos cruciales. Sergio del Molino (Zaragoza, 1979) es uno de ellos. Por lo menos, eso es lo que demuestra en su reciente publicación La piel (Alfaguara, 2020). Se podría esperar de esta obra con pintas de ensayo una especie de elegía intimista al órgano más extenso del cuerpo. Nada más lejos de la realidad. Del Molino se dedica a renegar –mediante una reconstrucción de los momentos más intensos de su vida– de una enfermedad que lo convierte en poco más que un monstruo. “Todo estaría de maravilla, de no ser por la piel”, reza una cita de Nabokov en la primera página.

A la piel como protagonista se suma la aparición de su hijo como narratario, convirtiéndose en la figura que a priori motiva la redacción de esta obra: “Quiero hacerle un catálogo de monstruos, mis congéneros, personajes devorados por la misma psoriasis que me rompe a mí”. De esta manera se justifica el desfile de anécdotas (con pocos visos de ser verídicas del todo) de personajes como Stalin, John Updike o Pablo Escobar. Estas intromisiones son las culpables de que el libro se meza en un vaivén que lo lleva desde la novela autoficcional hasta algo parecido a un ensayo de recreación histórica. El interés por el texto sigue el mismo recorrido, residiendo casi por completo en esas narraciones en primera persona que completan poco a poco ese retrato monstruoso.

Sería injusto, sin embargo, juzgar el texto tan solo por esos desaciertos que no interrumpen en exceso el ritmo de la obra. El verdadero valor de La piel reside en el humor tan sutil con el que practica la autocrítica. Es poco posible que un autor destaque basando su humor exclusivamente en terceros. Del Molino lleva a cabo un texto que se acerca a una especie de autodepuración que le permite hacer algo no al alcance de muchos: llegar a verse como de verdad lo ven, y no como desea mostrarse.

Vivir es el proceso mediante el cual perdemos la pureza. Nacemos con ella y la vamos estropeando con casa pequeña traición, cada mentira, cada fracaso y cada rencor. Por eso la piel de los niños es pura y lisa, y la de los ancianos está llena de batallas y vergüenzas.

La piel es, con sus altibajos, una obra que no merece ser pasada por alto. Con esa capacidad del autor de entremezclar la crudeza en un mismo texto, se conforma una obra noble, basada en la honestidad. Logramos comprender que, al final, nuestro sufrimiento no solo viene de la forma en la que nos miramos, sino de la propia idea que tenemos sobre nosotros mismos.

¿Te ha gustado el artículo? Puedes ayudarnos a hacer crecer la revista compartiéndolo en redes sociales.

También puedes suscribirte para que te avisemos de los nuevos artículos publicados.