La historia del eterno segundón. “Número dos”, David Foenkinos

por Ene 25, 2023

La historia del eterno segundón. “Número dos”, David Foenkinos

por

David Foenkinos, Número dos

Traducción de Mercedes Regina López Muñoz

Alfaguara, Madrid

224 páginas, 18,90 euros

El fenómeno Harry Potter llegó a las librerías en 1997, cuando una aún desconocida J. K. Rowling —ahora multimillonaria y en el punto de mira por sus controvertidas declaraciones públicas— presentó a los jóvenes lectores a su pequeño mago con gafas redondas y cicatriz en la frente en forma de rayo. Como es sabido, los siete libros de la saga tuvieron un abrumador e inesperado éxito y se fueron transformando en ocho películas y en multitud de productos de merchandising: ropa, joyería, tazas, pósteres, mochilas, estuches, material de escritura y decoración… En pocas palabras, el universo mágico que convirtió en lectoras a varias generaciones de niños no ha parado de crecer desde entonces. Se han estrenado varias obras de teatro, una nueva saga cinematográfica (Animales fantásticos y dónde encontrarlos) vinculada con la primera a modo de precuela, videojuegos como el recién lanzado Hogwarts Legacy, etc., con todo lo que ello conlleva, es decir, deleite para sus fans, que, de todas las edades, se cuentan por millones y hartazgo para sus detractores, que no pueden escapar de las novedades y la euforia que desatan. Las vallas publicitarias, las marquesinas de los autobuses y los anuncios en televisión son solo algunas de las vías de difusión para el fenómeno Potter, ante el que cabe preguntarse: ¿cómo permanecer ajenos a la historia de un personaje con fama mundial desde hace más de veinte años? Y, como plantea el escritor David Foenkinos (París, 1974), ¿cómo superar el trauma de haber quedado segundo en el casting para encontrar el rostro de “el niño que sobrevivió”?

En 1999, en Reino Unido, cuna de Rowling y del propio Potter, se llevaron a cabo las pruebas para elegir al niño que, con once años, interpretaría al mago en Harry Potter y la piedra filosofal, primera película de la serie. Un ilusionado Martin Hill quedó finalista junto con un prometedor Daniel Radcliffe. Ambos niños contaban con los rasgos físicos deseados por la producción, dirección y autora, pero uno de los dos tenía un “algo extra” que hizo que la balanza se inclinase a su favor. Uno se convirtió en famoso, otro se autoinfligió el papel del desgraciado y sufrió al ver a su rival en cada estreno, en cada anuncio, en cada entrevista. Soñó con él, con la vida que pudo haber tenido y que le fue arrebatada. Se culpó, se deprimió, se atormentó. Nada parecía mitigar su dolor, a pesar del paso de los años.

En realidad, la historia de Hill se puede extrapolar a la de cualquier persona que haya quedado en un segundo puesto en un proceso determinante para su vida, y más si la repercusión es pública. Foenkinos pone ejemplos cercanos al propio Hill y se detiene en presentar casos de actores que no alcanzaron el papel deseado y de músicos que se quedaron a las puertas de gozar de fama en todo el mundo. Quiere con ello restar peso al supuesto fracaso de Hill, relativizar su problema y fomentar la empatía del lector que, probablemente, se haya sentido de forma parecida en algún momento de su vida: derrotado, superado por alguien que ha tenido más éxito o más suerte, según el caso. Y es que en eso se fundamenta la novela de Foenkinos, en hacer comprender al público, a través del sufrimiento de Hill, que el trauma puede llegar a imposibilitar llevar una vida normal y a establecer relaciones sociales sanas, pero se puede tratar y hay maneras de enfrentarlo en la búsqueda de su superación. La novela, basada en hechos reales, explora la vida de su protagonista a la vez que recorre los pasos del popular Radcliffe y del ficticio Potter y, pese a lo que pueda parecer inicialmente, invita a mantener la esperanza y a pensar en que, como la del niño mago, la vida evoluciona y cada derrota encierra, normalmente, un aprendizaje.