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La huelga de las palilleiras desteje el mundo. Sobre “Punto de araña”, de Nerea Pallares

Punto de araña, publicada en gallego en la Editorial Galaxia en 2025, es la primera novela de Nerea Pallares y ganadora del Premio García Barros de ese año. No me sorprende el galardón: creo que es un gran debut. En la estela de Cristina Sánchez-Andrade, Pilar Adón y, hasta cierto punto, Irene Solà, Pallares despliega en su novela un universo en el que el cuerpo femenino, el pasado, la mitología y el folklore se mezclan para dar forma a la realidad de un pueblo gallego de la Costa da Morte, Camariñas. La estructura es interesante: fragmentos cortos, temporalmente desordenados, y narradoras diversas ―todas ellas femeninas― con focalizaciones dispares. El resultado es una suerte de novela coral, podría decirse, entretejida por voces de mujeres de generaciones distintas, pero iguales problemas. ¿Cuáles? Tres trazos del argumento responden a la pregunta.

A Camariñas llega Ari un día de entierro. La muerta es María, la hija adolescente de Lita, cuyo cuerpo apareció desnudo días atrás en la playa, expulsado por el mar. ¿Qué ha pasado? Aunque el pueblo calle, las palilleiras lo saben y están a punto de cambiarlo todo. “Mucho les tenemos aguantado, no me jodas. […] Siempre había sido igual, lo contaban también sus madres y las madres de las madres de sus madres. Decidían sin tenerlas en cuenta y eran los dueños del dinero, incluso del que hacían comerciando con los encajes que elaboraban ellas. Iban y venían del mar, si había explicaciones siempre eran escasas, desaparecían por meses y por años y, a veces, incluso formaban nuevas familias al otro lado del océano. […] egoístas y ausentes”. ¿Quiénes? Los hombres, claro. Esta vez las mujeres están hartas. La muerte de María ha sido la gota que ha colmado el vaso. Como decía, están a punto de cambiarlo todo. De raíz. Todo. Porque las palabras ya no sirven. Ahora hacen falta hechos. Así que “hai que chamar por elas”, hay que convocar a las tres viejas para que tomen cartas en el asunto; a las Señoras de Costa da Morte, tan veneradas como temidas, a las arañas, el poder femenino ancestral. Y las arañas anuncian la necesidad de una huelga general de las palilleiras de toda la comarca. Una revolución. Dejad de tejer, dejad de trabajar, dejad de darle cuerda al mundo, porque el mundo está mal hecho. Hay que destejerlo para forjar un destino distinto: bailad la danza de palillos, pero hacia atrás, del revés. La vuelta al origen: la maraña de hilos en la cesta o el mundo por formar. Y eso hacen: destejer para desatar el caos y, después, tejer de nuevo, todos juntos, pero de otra manera. El mundo vuelto tejido: hilos, filamentos, cuerdas, pelo, alambres. Hasta el mar, que escupe peces pero también traga barcos ―como en La nostalgia de la Mujer Anfibio, como en Calabobos, como en Oceánica―, se convierte en manto. El mundo hecho tejido. Por eso las cuerdas bocales de los habitantes de Camariñas se rompen y el mundo se sume en el silencio (no hay palabras, porque el lenguaje ―este, el que conocemos― no sirve).

Punto de araña ni idealiza ni demoniza el medio rural, sino que complejiza su realidad, exhibiendo claroscuros. Lo hace, además, con una marcada oralidad que capta sin problema quiebres del lenguaje: el gallego irrumpe en el texto sin calzador y los personajes canturrean canciones tradicionales y emplean términos locales como ‘aturuxar’, ‘esmagar’, ‘mexacáns’, ‘xilbarbeiras’. La dominación histórica del hombre sobre la mujer atraviesa el relato de principio a fin, sí, pero en él son fundamentales también la precariedad del trabajo en el mar y la necesidad de sobresueldos, así como la reivindicación de espacios de resistencia femeninos activos todavía hoy. El trabajo de las palilleiras ―que son pescadoras, conserveras, mariscadoras, redeiras y lo que haga falta; el trabajo femenino, todo y sin excepción― es “un trabajo duro que solo se valora cuando se deja de hacer”, sostiene una de las voces narradoras. Y en el relato de Pallares, aleluya, se deja de hacer: por fin el mundo se detiene de verdad porque las mujeres paran. Sus manos dejan de encanar los palillos y de contar el rosario, de “remendar las redes de pesca, picar, batir, fregar, medir, tejer, abonar, segar, recoger, cargar; [de] hacer cosas para otros”. ¿Y ahora qué? Ah. Y ahora qué…

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Doctora internacional en Literatura Española por la Universidad de Salamanca, con máster en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid y Master of Arts in Spanish en la University of Wisconsin-Milwaukee, actualmente es investigadora posdoctoral Juan de la Cierva en la Universidad de Alcalá. En el pasado, ha sido profesora en la Universidad de Salamanca, en la UNIR, en la Universidad de Burgos, en la Universitat Jaume I y en la University of Wisconsin-Milwaukee, así como contratada posdoctoral en la Université catholique de Louvain. Es autora del ensayo "Ideología, poder y cuerpo. La novela política contemporánea" (Bellaterra, 2023) y escribe reseñas mensuales en el periódico Mundo Obrero.

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