La memoria chilena en “Marciano”, de Nona Fernández (2025)
La obra de Nona Fernández se podría pensar como un monumento a la memoria histórica de su país, Chile. Este monumento se está construyendo de a poco, con libros agudos, perfectos, sutiles. Desde su célebre novela Mapocho (2002), que la llevó a la fama, Fernández se ha ocupado de reflexionar y rescatar episodios fundamentales de la historia chilena, con una mirada a la vez delicada y feroz. El nuevo ladrillo que pone en este monumento histórico se titula Marciano y es, como toda su obra, un híbrido entre el ensayo, la ficción, la biografía y el documento. Marciano es como llamaban desde chico a Mauricio Hernández Norambuena, también conocido como comandante Ramiro, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Un personaje famoso por haberse fugado de la cárcel colgado de un helicóptero, por haber participado en el atentado contra Pinochet de 1986, por haber secuestrado a varias personalidades de la esfera social y política chilena, por colaborar en el asesinato del ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán, en 1991, así como por su posterior participación en la guerrilla colombiana.
Tal y como explica Nona Fernández al comienzo de la novela, ella pudo entrevistarse con él en varias ocasiones desde el año 2022, en la cárcel de alta seguridad de Rancagua, con el objetivo de escribir un guion para una serie que finalmente nunca se realizó. El fruto de esos encuentros será entonces esta novela, que no tiene nada que envidiar a ninguna serie, puesto que ofrece una lectura ágil, muy interesante y llena de sorpresas y acción.
La obra se estructura en torno a once encuentros, en los que destaca el diálogo entre Nona y Mauricio. Desde ese diálogo van apareciendo los distintos episodios en los que Mauricio participó, tanto desde el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que luchó contra la dictadura, como desde fuera de él, cuando, tras el plebiscito de 1988, muchos de estos colectivos se disolvieron. Asistimos a la narración desde distintas voces del atentado contra Pinochet, encontramos diálogos secretos entre Mauricio y sus compañeros, también leemos las cartas que escribió a su sobrino “Mauri chico”, a quien no conoció hasta que, cumplidos los 18 años, pudo visitarlo en la cárcel. Además, se nos cuenta en detalle esa impresionante fuga de la cárcel en un helicóptero, así como las condiciones en que mantuvieron a los secuestrados, con el único objetivo de sobrevivir económicamente desde la resistencia.
Pero quizá uno de los elementos que más llamaron la atención de la autora al ponerse a escribir este texto fue la propia experiencia carcelaria de Mauricio. Tras un cuarto de siglo encerrado, Nona le arranca reflexiones sobre su modo de sobrevivir en esas condiciones. Lo que significa no ver nacer a sus sobrinos, que ellos crezcan y demuestren ese imparable transcurrir del tiempo. El maltrato que ha sufrido con los distintos traslados carcelarios, sin poder ser visitado, sin poder tocar a su familia en esas visitas. El encierro en Brasil primero y, después, en Chile, tras ser extraditado.
La novela es, en definitiva, el intento de Nona Fernández por darle un orden a la vida de Mauricio Hernández Norambuena. El resultado de estos encuentros se convertirá finalmente en un enredo entre los dos. “Eso seré en este libro –le dice Mauricio–. Un enredo entre tú y yo”. Porque la propia Nona, como es habitual en sus textos, ofrece también su voz en primera persona. Una primera persona a veces atónita con aquello que narra, sin saber posicionarse, como cuando habla de las condiciones de los secuestros que realizaron, o con un enorme desconcierto ante la vida que tiene delante: “Todo suena de una frivolidad demoledora frente a un hombre que vive desde hace veintiséis años en una cárcel de alta seguridad”.
De lectura ágil, de un interés incuestionable en los tiempos que corren, esta novela no deja indiferente. Debemos recuperar esta memoria, debemos tenerla presente, no olvidar los contextos de dictaduras, la generosidad de quienes asumieron la clandestinidad como modo de vida y la resistencia como única salida. En este momento de auge del fascismo, la labor de Nona Fernández es imprescindible, no podemos permitirnos olvidar esa etapa, el sufrimiento, la injusticia, las atrocidades. Como afirma la autora al final del libro, “todo, absolutamente todo, ahora lo entiendo, se trató siempre de no insistir en el olvido”.

Marta Ortiz Canseco
Marta Ortiz Canseco es profesora de Literatura latinoamericana en la Universidad Autónoma de Madrid. Especialista en literatura de vanguardia peruana y literatura colonial, su docencia se centra en la literatura latinoamericana contemporánea.
