Naturaleza inestable del amor. “Variaciones enigma”, de André Aciman

por | Jun 25, 2019

Naturaleza inestable del amor. “Variaciones enigma”, de André Aciman

por

André Aciman, Variaciones enigma

Traducción de Inmaculada C. Pérez Parra

Madrid, Alfaguara

320 páginas, 18.90 euros

Con tan solo doce años, Paolo no puede evitar fijarse en Giovanni –o Nanni–, el ebanista veinteañero que se encarga de restaurar un mueble de sus padres. El joven vive su primer enamoramiento durante su estancia estival en una isla italiana, aunque su experiencia llega al lector a partir de la línea de pensamiento de un Paolo adulto. Este vuelve a la isla después de muchos años y recrea tanto los sucesos ocurridos como los imaginados, fruto de los deseos de su juventud. Italia, verano, una familia cultivada, todo ello son elementos que desde el principio invocan el aroma de la anterior novela de André Aciman (Alejandría, Egipto, 1951), Call me by your name (2007), llevada al cine el pasado 2017. No solo es el ambiente, sino que el pensar de Paolo, así como su forma de expresar su atracción por Nanni y el resto de personajes de la novela, también recuerda a Elio, protagonista de la obra anterior. Para el fan del trabajo previo del autor, esta primera parte le resultará una agradable reminiscencia a modo de transición, antes de que la nueva publicación traducida al español, Variaciones Enigma (2017), vaya más allá de lo ocurrido ese verano.

            El autor ha optado por recorrer la vida del protagonista, ya no se centra en una única vivencia. Proyecta los capítulos como relatos que se complementan entre sí y que reúnen cada uno de los episodios amorosos de Paolo. Se aleja de la Italia de su infancia para sumergirse en las calles neoyorquinas donde, con el paso de los años, se relacionará con diferentes individuos. Maud, Manfred, Chloe, una joven articulista… Todos supondrán un cambio en su vida y en cada situación volverá a adquirir la misma forma de pensamiento que mostraba ya en sus doce años. Destaca su tendencia a la obsesión hacia toda persona por la que siente un intenso atractivo. La visión del amor que tiene Paolo (conocido ahora como Paul) tiene un carácter infantil, le falta madurez. No sabe cómo actuar y la escasa comunicación con sus parejas o enamoramientos le introduce en un laberinto de sospechas y suposiciones que le lleva, incluso, a romantizar el espionaje y el rastreo del enamorado. Sin embargo, el comportamiento de Paul se concibe de forma natural, pues el lector penetra en su mente, conoce sus frustraciones, sus impulsos y sus inseguridades; y en ningún momento se busca tener una mirada crítica. Aciman construye un personaje que, sin necesidad de presentación, consigue contagiar sus sentimientos al lector, que acaba por verse reflejado. Además, rechaza los estereotipos y los prejuicios a la hora de plantear las historias de amor; y evita ahondar en cuestiones sociales. Crea un ambiente en el que parece no existir la discriminación, ni la LGTBfobia, a diferencia de la sociedad externa a la ficción. Esa puede ser su forma de reivindicar lo natural de las diferentes formas de amor.

            No solo es novedoso su tratamiento de la historia, sino que también lo es su estilo característico cargado de sensualidad. Del monólogo interno de Paolo nacen imágenes y comparaciones inusuales que sorprenden al lector, al mismo tiempo que intenta despistarlo al mezclar las suposiciones de Paul con lo real. El personaje convence al propio lector de que un suceso es real, para luego descubrir que no era más que una paranoia suya. Así, Aciman logra impresionar con los giros argumentales. Mientras que en Call me by your name cada acción parecía inalterable, en Variaciones enigma, como bien sugiere el título, nada es definitivo, todo puede cambiar y, cuando esto sucede, lo leído se transforma y se contempla con una mirada fresca. El argumento no solo varía inesperadamente, sino que hace reflexionar sobre la naturaleza inestable del amor y sus posibles mutaciones. Paolo (o Paul) sirve, en definitiva, como una representación viva de lo que es para el ser humano sentir, desear y, sobre todo, aprender a dejar ir.

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