Poemas inmortales. «Canción negra», de Wislawa Szymborska

por Sep 29, 2020

Poemas inmortales. «Canción negra», de Wislawa Szymborska

por

Wislawa Szymborska, Czarna piosenka

Traducción de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz

Ilustraciones de Kike de la Rubia

Madrid, Nórdica

88 páginas

Desde que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1996, no ha cesado la publicación de traducciones en nuestra lengua de poemarios de la escritora polaca Wislawa Szymborska (Prowent, actual Körnik, 1923 – Cracovia, 2012). Por este motivo no es difícil suponer que Canción negra (Nórdica, 2020) no va a ser el último que aparezca en los próximos años. A pesar de que no fue publicado en Polonia hasta el año 2014, no son textos del todo desconocidos. De hecho, si se revisan los periódicos en los que escribía la autora en sus comienzos, encontrará todos y cada uno de los poemas que hoy componen esta edición. Eso quiere decir que son textos no recopilados, pero de sobra conocidos. Como se explica en el prólogo a la edición, muchos de estos versos residen en el imaginario colectivo de los polacos, y suponen una forma de enfrentarse a los años tan difíciles en los que fueron compuestos.

Como ocurre con cualquier obra traducida, se pierde una parte importante no solo del texto –que debe adaptarse a una nueva realidad lingüística–, sino también del contexto, tan necesario a veces para la interpretación de los versos. Esto se ve reflejado en muchos de los poemas, como en el caso de “Memoria de septiembre”. Estos versos remiten a la invasión de Polonia por los nazis. Un lector español difícilmente podría establecer esta relación en un primer acercamiento al poema, ya que en su imaginario no está tan presente esta fecha como en la de un lector nativo. Esta es la razón principal por la que estos poemas suponen en su mayoría un reto de interpretación para el extranjero que se acerca a ellos.

Sin embargo, hay otros muchos poemas que se pueden aplicar prácticamente a cualquier contexto histórico en el que se haya exigido una lucha por la libertad. Esta posible aplicación abre una vía de acercamiento a la autora. Ocurre con textos como “Por algo más”, que funciona a modo de manifiesto aplicable al resto de poemas no solo se esta antología, sino de toda la obra de la poeta (“por el humo de las rojas chimeneas, / por el libro sacado sin temor, / por un trozo de cielo despejado, / luchamos”). De la misma manera se puede interpretar otro de los poemas que ocupan las primeras páginas de esta Canción negra, “Busco la palabra”: “Que describa de forma fiel y clara / quiénes fueron ellos, qué hizo aquella gente. // Porque lo que oigo, / o lo que se escribe / resulta insuficiente. / Es insuficiente”.

Llaman también la atención otros dos poemas de corte más sentimental, que se dirigen como una flecha a las entrañas del lector para calar profundamente: “El beso de un soldado desconocido” consigue entremezclar lo más cotidiano con lo más atroz; mientras que “Transporte de judíos” juega con la inocencia de un niño arrebatada por la crueldad del exterminio nazi. Tampoco se puede pasar por alto el poema que le da título a la obra y logra representar la indiferencia con la que se trató a los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial.

Esta Canción negra es un ejemplo de cómo estas publicaciones a posteriori no llegan nunca tarde. A pesar de tratarse de textos muy marcados por el contexto en el que fueron escritos, están sujetos a una importante atemporalidad que los convierte en inmortales. Desgraciadamente, siempre habrá razones para entonar a voz en grito una canción negra.

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