Reinventando un género, «1917»

por | Feb 14, 2020

Reinventando un género, «1917»

por

1917

Dirección: Sam Mendes

Reparto: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Benedict Chumberbatch, Colin Firth, Mark Strong, Richard Madden

Duración: 119 minutos

En un momento en el que el paradigma de las películas bélicas (sobre todo las que giran en torno a la Primera y la Segunda Guerra Mundial) parece que se ha agotado, surge de las manos de Sam Mendes 1917. Alejándose de los típicos acercamientos nacionalistas que suelen tener este tipo de películas, o del abuso del tratamiento del enemigo como un ser inferior, esta grabación muestra una belleza desgarradora, contextualizada en uno de los momentos cruciales en la historia universal, centrándose en los elementos más humanos que la ocuparon.

La obra narra la historia de dos soldados muy jóvenes, Blake y Schofield, a quienes se les encarga una misión prácticamente suicida: abandonar su trinchera y alertar a un destacamento de que el ataque que van a realizar a la mañana siguiente es una emboscada de los alemanes. La película entera se va a centrar en esas veinticuatro horas de viaje hacia el bosque donde se encuentran los soldados, adentrándose en las dificultades a las que se verán enfrentados durante esta aventura. A lo largo de las dos horas que dura la grabación, se irá exponiendo con gran detalle y verosimilitud la forma de guerra a la que se vieron sometidos los soldados durante esta Primera Guerra Mundial, lo que nos permitirá acercarnos a sus verdaderos miedos y preocupaciones. Son dos horas que nos permitirán trasladarnos a la angustia que debieron vivir continuamente quienes participaron en este conflicto. Comprobar su miedo a la muerte, el amor a sus familiares y los deseos de ponerle fin de una vez por todas a esa absurda contienda, en la que veían morir a sus compañeros luchando por un par de centímetros de una tierra que ni siquiera era la suya.

Uno de los elementos clave de esta película es, precisamente, los tonos patrióticos de los que se aleja. En toda la película no se llega a vislumbrar ninguna bandera, y se deja a un lado la heroicidad de los soldados para premiear su verdad más absoluta: que no pueden dejar de ser humanos. Sam Mendes, para transmitir esta historia de miedo, de incertidumbre, de monstruos que acechan en la luz o en la sombra a los dos involuntarios aventureros, ha inventado un impresionante lenguaje con su cámara. Deja la sensación de que las dos horas de metraje se desarrollan en un solo plano. No se perciben cortes. Y esta es la magnífica manera que tiene la película de hacer sentir al espectador que acompaña a los soldados. En ese momento, sus miedos pasan a ser los miedos de quien está sentado a la butaca, generando una sensación continua de angustia y terror. Todo ello acompañado de unos paisajes con un ligero toque onírico, con profundos contrastes entre las zonas de lucha, con sus cráteres, sus cadáveres, sus charcos de barro y armas destrozadas; y los verdes parajes con ciruelos, vacas y riachuelos de agua fresca.

1917, es una película que, como deberían hacer todas aquellas que tratan temas bélicos, logra que el espectador salga destrozado de la sala, preguntándose una y otra vez qué justificaciones se pueden dar para que algo como lo que ha vivido durante esas dos horas pueda llegar a ocurrir.

¿Te ha gustado el artículo? Puedes ayudarnos a hacer crecer la revista compartiéndolo en redes sociales.

También puedes suscribirte para que te avisemos de los nuevos artículos publicados.