Sobre “La Mesías”, de Javier Ambrossi y Javier Calvo
Título: La Mesías.
Director: Javier Ambrossi y Javier Calvo (Los Javis).
Guión: Los Javis, Javier Ambrossi, Javier Calvo, Carmen Jimenez, Nacho Vigalondo
Reparto: Macarena García, Roger Casamajor, Ana Rujas, Albert Pla, Carmen Machi (entre otros).
Duración: 1 temporada.
Fanatismo religioso y trauma heredado. “La Mesías”, de Javier Ambrossi y Javier Calvo
María Brea Gutiérrez
En el amplio panorama del cine y las series españolas contemporáneas, el nombre de Los Javis brilla con luz propia. Conocidos por su singular narrativa y sus audaces representaciones de la cultura “queer”, su última propuesta, La Mesías, es una cautivadora exploración del simbolismo religioso entrelazado con la lucha por la identidad y el autodescubrimiento. Dirigida por Javier Ambrossi (Madrid, 1984) y Javier Calvo (Murcia, 1991), la serie se adentra en las complejidades de la fe, la sexualidad y la conexión humana, tejiendo una narrativa que es a la vez visualmente impactante y emotiva.
Todo comienza con un vídeo viral de un grupo musical cristiano, Estela Maris, conformado por seis hermanas vestidas de forma extravagante y bailando al son de sus canciones absurdas. Así es como las vidas de Enric e Irene se ven truncadas con la aparición de fantasmas del pasado y terribles recuerdos familiares. La serie alterna el pasado y el presente de ambos hermanos, su infancia con una madre mentalmente inestable (Montserrat Baró), una adolescencia truncada por el fanatismo religioso y una vida adulta cargada de resentimiento y traumas sin resolver.
Uno de los aspectos más sorprendentes de La Mesías es su lenguaje visual, rico en imágenes e iconografía religiosa. La decoración de la casa de Montserrat, en la que tienen lugar gran parte de los hechos, está meticulosamente elaborada para evocar una sensación de reverencia divina retorcida, una combinación entre una casa de muñecas abandonada con una burda imitación de un convento católico. El uso de la música y el baile, son un elemento recurrente para mostrar el deseo de libertad de los protagonistas. Desde jóvenes se obsesionaron con las películas y los musicales donde todos eran felices, sin preocupaciones, y sus canciones así lo demostraban. Sin embargo, las canciones de Estela Maris son orquestadas por una mente perversa, carentes de alma o alegría y ejecutadas de forma mecánica.
La temática de la serie toca temas tan profundos como el abuso infantil, el extremismo religioso y los trastornos mentales. El propio título, La Mesías, ya denota el hilo argumental de la serie haciendo referencia al “complejo de Mesías”, una condición psicológica en el que un individuo cree ser el salvador espiritual de la humanidad. Al mismo tiempo existe un elemento, que a priori parece completamente fuera de lugar y casi cómico, los aliens. Al principio la existencia de estos seres solo tiene sentido en la imaginación de un grupo de “frikis” obsesionados con ellos, y que se reúnen en Montserrat para entrar en contacto con ellos; incluso Enric revela haber sido abducido por alienígenas, a pesar de no recordar lo que le hicieron. Con el avance de la serie estos seres ficticios cobran mayor protagonismo, y se muestran como lo que realmente son, una simbología del maltrato y el abuso sexual infantil. Curiosamente, Gregg Araki (California, 1959) empleó esta misma idea en su película Mysterious Skin (2007) en la que uno de los jóvenes protagonistas, tras sufrir abusos sexuales en su niñez, se resguarda en la fantasía de que fue abducido por los extraterrestres durante ese período, ya que no tiene recuerdo alguno de ese evento.
Las interpretaciones de La Mesías son excepcionales y cada actor aporta profundidad y matices a sus respectivos papeles. Roger Casamajor (La Seu d’Urgell, 1976) hace una interpretación excepcional de Enric, captando la confusión y el trauma interiorizado del personaje con sensibilidad y gracia. Su química con Macarena García (Madrid, 1988) como Irene, es palpable, dando un gran peso a sus escenas conjuntas y haciendo visible los resentimientos y el vínculo que ambos hermanos han perdido a lo largo de los años. También cabe destacar la interpretación de las hermanas pequeñas que, tanto las actrices que interpretan a las niñas como a las adultas, han sabido transmitir la inocencia y la curiosidad por un mundo aterrador que sus personajes sienten tras años de encierro en su casa.
La Mesías, es un canto a la libertad y a la vida, que intenta mostrar cómo, a pesar de todas las dificultades del pasado, los personajes fueron capaces de salir adelante y sanar sus heridas emocionales gracias, eso sí, a la compañía de las personas que ellos deseaban tener a su lado, nunca solos. Esta serie puede ser ficticia, pero han existido muchos casos de familias que han sido destruidas por las creencias o los deseos egoístas de los progenitores, que han llevado a cabo hechos similares a los retratados. Los Javis se han inspirado en los muchos episodios de sectas y abusos intrafamiliares que se han dado en las últimas décadas, y han sabido crear algo único que cuenta las historias de todos ellos.
La cara de tu madre. “La Mesías”
Carolina González Sánchez
¿Qué haces cuando naces y creces en una familia que no tiene tele o móviles? ¿qué harías si vivieses en una casa de la que no te dejan salir? ¿qué pasa si de repente todo tu alrededor te hace creer que, si no piensas como ellos, hay algo que está mal en ti?
Estas son las preguntas que Enric (Roger Casamajor) y, en parte, Irene (Macarena García), se hacen una y otra vez durante su madurez a raíz de unos videos virales subidos a Youtube, y protagonizados por cinco chicas vestidas de manera estrafalaria, que dedican sus canciones a la religiosidad, a Dios y a la Virgen María. Hermanos que súbitamente se distanciaron, evocan en su vida cotidiana las traumáticas escenas por las que pasaron de niños de la mano de su madre, Montserrat (Ana Rujas), mujer que siente una revelación, y cree ser la Mesías que salvará al mundo del pecado y la extinción.
Javier Ambrossi y Javier Calvo, directores de otras exitosas series como Paquita Salas o Veneno, nos traen esta vez un proyecto más enfocado al thriller, que ahonda en la temática de la religiosidad que pudimos entrever en La llamada, con el que combinan el dramatismo propio de Cardo. Sin duda, una verdadera obra barroca, asfixiante, y que recoge de manera muy simbólica los duelos por los que una persona transita, cuando se está atrapado en un callejón sin salida como este. Dejando atrás títulos como los mencionados, donde encontramos dosis de humor y comedia de manera bastante empatada, nos topamos con La Mesías como un llanto ahogado al tenebrismo de la fe.
La historia que podemos ver se cuenta desde dos líneas temporales bien diferenciadas: por un lado, la línea que comienza el deshilamiento del relato con los dos hermanos protagonistas llevando sus vidas adultas, estrictamente separadas de la religión y de su relación fraternal. A partir de dichos vídeos mencionados y de la crisis que desencadenan entre ambos, Enric e Irene abren la puerta a su pasado y adolescencia y dan luz verde a la línea central del relato, en la que se dejarán al descubierto los orígenes de sus traumas, aversiones y los porqués a muchas dudas planteadas en los primeros capítulos. Cada uno, a su modo, realizará un viaje físico y espiritual, que los llevará en cierto modo, a la respuesta de todo ello, no sin antes hacer que las heridas escuezan un poco más.
La serie profundiza en temas que vienen derivados del foco principal de esta, que es el fanatismo religioso. Junto a este se suceden algunos, como las sectas, los abusos infantiles o la alienación, pero también trata la maternidad, visto desde un plano tóxico, nocivo y muy agresivo. Resulta interesante del mismo modo, cómo algunos de sus personajes evolucionan hacia cosas muy alejadas de lo que eran en esencia, como ocurre con Monsterrat Baró, que venía de una vida de excesos y de ejercer como prostituta, y que llega a rozar lo más oscuro de la religión. Otros se desdibujan para ocultar quienes son verdaderamente o lo que esconden, como hace Irene en el presente con la gente que le rodea.
Considero que no es una serie apta para todos los públicos, y no hablo ni siquiera de que solo esté permitida a partir de los 12 o los 16 años, sino que creo que podría ser dura para algunos adultos, si tenemos en cuenta que desgaja temas muy polémicos y a menudo dolorosos, como son los problemas mentales, los abusos infantiles y de poder, y la maternidad como algo perjudicial. El sufrimiento como forma de acercarse a Dios es el punto clave de la narrativa y junto con él, el espontáneo y nada artificioso diálogo de las obras de los Javis. Así, se conforma ante nuestros ojos una serie centrada en abrir el cajón cerrado con llave, que todos de algún modo, guardamos en nuestros cuartos deseando que nunca salga a la luz.
En definitiva, La Mesías podría ser un claro ejemplo de que los extremos –y los excesos– a menudo acaban llevándonos por caminos infranqueables que no tienen un fácil retorno, o, incluso, una fácil salida.
