Un sueño hecho muerte, “Pedro Páramo”, Juan Rulfo.

por | Nov 12, 2019

Un sueño hecho muerte, “Pedro Páramo”, Juan Rulfo.

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Pedro Páramo es una de esas obras que te hacen leer con detenimiento cada una de las palabras que la conforman, sin darte el placer de distraerte ni un momento. Incluso, te obligará a releer ciertas partes debido a la forma tan particular con la que está confeccionada dicha historia.

Todo comienza con la muerte de la madre de Juan Preciado, quien manda a su hijo en busca de su padre, Pedro Páramo, para que este les dé todo aquello que una vez les prometió, pero que nunca cumplió. Para ello, Juan se dirige al pueblo de Comala, cerca del cual se encuentra el páramo al que llaman “Media Luna”, lugar donde en un pasado vivió Pedro Páramo. Pero, en este caso, el pasado no se encuentra tan lejos, y el antes está más presente que el ahora.

Rulfo desarrolla su obra en dos líneas temporales encarnadas por los personajes de padre e hijo, aunque el verdadero protagonista de todo es Pedro Páramo, como se puede sospechar al ver el título del libro. Como ya se ha adelantado antes, el pasado y el presente convergen entre ellos, creando un juego de cadáveres vivientes y presencias fantasmales. Todas aquellas personas con las que se encuentra Preciado en su andanza por el pueblo, en un principio,están dotadas de vida y existencia, pero pasado un rato todas ellas se desvanecen como suspiros en el tiempo. En realidad, de eso mismo se vale Juan, de los suspiros de su difunta madre, quien le alienta a seguir en su misión espiritual.

Conforme se va pasando las páginas, Pedro Páramo es retratado como un cacique y mujeriego, dueño y señor del pueblo de Comala y de todos sus habitantes, en especial de las mujeres. En su infancia era un ser marginal a ojos de su familia debido a su carencia sentimental de cara a la muerte de su padre. Y, ya en su temprana juventud, prosiguió con el trabajo heredado, dignificándose por encima de los empleados de su padre y unificando los cimientos de su tiranía.

 Tras hablar con algunos de los no-muertos que habitaban el pueblo, Juan Preciado comienza a contaminarse de aquella atmósfera y vive esta experiencia como lo cotidiano del día a día, lo que hace que esta novela se inscriba dentro del realismo fantástico. La muerte muchas veces es vista como una ensoñación, como un mundo lleno de murmullos, sombras, gritos y llantos que provienen de la nada, pero que resultan más reales que la propia existencia de las personas.

Una de las instituciones de la sociedad sobre la que más poder tenía Páramo era la iglesia, como se puede ver a través del personaje del padre Rentería. Aunque odiaba a Pedro y a toda su familia, siempre acababa claudicando, ya que las plegarias de los pobres no suelen ser tan bien recibidas en el reino de Dios como las de los ricos. Se ve cómo poco a poco su fe es quebrantada por las necesidades económicas, y su moral mermada por el poder de su rival. Para él todo acaba cuando se ve obligado a dar su perdón Miguel Páramo en su funeral, siendo este el violador de su sobrina y asesino de su hermano. Puede que todas sus intervenciones sean en vida, pero su alma está más vacía que la de los propios muertos.

Tras encontrarse con una pareja de hermanos, los únicos que dan la duda sobre si están vivos o muertos, que viven en penuria en una de las casas derruidas, Juan Preciado despierta bajo tierra en sepultura junto a otro esqueleto llamado Dorotea, una mujer que se encargaba de conseguir mujeres a otro hijo de Páramo, Miguel Páramo. Por si queda alguna duda, Juan también está ahora muerto, y pasa lo que queda de la obra oyendo el lamentar de los demás muertos bajo la lluvia junto a su compañera de ataúd, quien le va hablando sobre todo lo sucedido con las gentes del pueblo.

Una de aquellas ánimas apenadas era la de Susanita, una de las mujeres de Pedro, pero a la única a la que llegó a amar realmente. Sin embargo, este amor no era correspondido, ya que ella siempre quiso a su difunto marido Florencio. Esa melancolía por su amado, la muerte de su padre, a quien mandó matar Pedro, y el hecho de estar allí encerrada hicieron que entrara en un estado enfermizo de locura basada en la interacción nocturna con el fantasma de su amado.

Este estado pronto le llevó a la muerte. Su muerte se hizo eco mediante el sonar incesante de las campanas de la iglesia durante tres días consecutivos. Al principio, el pueblo era consciente de la causa de aquel estruendo metálico que llenaba el aire a cada segundo, pero al pasar los días acudieron gente de otros lugares a la llamada sonora, haciendo de ello una fiesta donde todo el mundo bebía y bailaba. Esta transvaloración hizo que Páramo maldijese a todo el pueblo, optando por una postura de indiferencia ante él. Dejaría que se muriesen de hambre.

Esta actitud, junto a las numerosas revueltas revolucionarias que estaban emanando en la sociedad del momento, provocó la muerte de Pedro Páramo a manos de un borracho quien quería dinero para enterrar a su esposa. Y este es el final tanto de Pedro Páramo como de Comala. El pueblo comenzó a emigrar al ver los altercados de los diferentes bandos de la revolución y debido a la mala economía que había dejado el cacique tiránico, cumpliéndose así su maldición. En su muerte se llevó consigo a todo el pueblo.

Lo más relevante de la obra de Rulfo es la introducción de lo fantástico en el plano de la realidad, provocando en la mente del lector un juego de espejismos y trampantojos. La muerte es vista como una continuación del sueño, a la que se puede acceder a través de aquellas personas que deciden hacerte una visita como despedida antes de no despertar de nuevo.

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