¿Y qué es lo que trae la niebla? «Lo que trae la niebla», de M. Rubio

por | Feb 12, 2019

¿Y qué es lo que trae la niebla? «Lo que trae la niebla», de M. Rubio

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Marcelo Rubio, Lo que trae la niebla

Indómita Luz, 2018

65 páginas

El escritor argentino Marcelo Rubio (Argentina, 1966) escribió su primera novela Lo que trae la niebla (2018) bajo el sello editorial de Indómita Luz, que se presentó el pasado mes de junio. Una novela ambientada en un pueblo aislado de todo tipo de comunicación, con una laguna que ha quedado seca y que, en algún momento, fue el atractivo turístico del lugar. Hasta allí llega el protagonista, un periodista en busca de Ruiz, boxeador que estuvo a punto de vencer al gran Alí. A su llegada, el reportero se encuentra con una serie de personajes extraños en sus actividades. Un comisario que es remisero y escribe haikus en las caras de los fósforos, una prostituta que cuida bonsáis de sauces llorones, una curandera que viaja en el tiempo y un cazador de conejos (todo aquel pueblo está rodeado de conejos). Los habitantes viven allí esperando la llegada de un barco a través de la laguna ahora seca. En ese ambiente, el periodista deberá lograr saber qué sucedió con Ruiz, el boxeador. Rubio ha hecho que su ópera prima, sea un retorno al maravilloso realismo mágico, que tuvo gran acogida en la segunda mitad del siglo XX. Develando sucesos históricos de América Latina, de hombres y mujeres “lunático”, perdidos entre la vigilia y la realidad, la razón y la magia, que diariamente batallan para no caer en el fracaso y la desesperanza colectiva y, sobre todo, luchan para que el desamor no gane la última batalla. O en palabras del máximo representante de este género de novela, Gabriel García Márquez, para que las estirpes condenadas a Cien años de soledad tengan una segunda oportunidad en la tierra. Es así como el protagonista de Lo que trae la niebla busca un fantasma, que develará su propio yo, del estilo de Pedro Páramo en Comala.

En esa misma línea, esta narrativa está permeada de fragmentos poéticos, como sucede con el gran Gabo y con Juan Rulfo, quienes cuentan historias fascinantes entre versos y prosas. Tal es el caso de Rubio que se permite ser poeta, realizando metáforas y comparaciones que hermosean su narrativa. Las polifonías de sus personajes evidencian ideas y reflexiones, que quizás develen el sentir del escritor. Utilizando elementos como el antiguo arte del haiku en la voz del comisario que se gana “una changuita extra” siendo remisero. En esa brevedad de la estrofa oriental que se caracteriza por unos versos sin rima de 5, 5 y 7 sílabas, en nombre de la patrulla remise el comisario afirma que: “Yo creo que el arte debe ser así, breve, efímero. Las estatuas deberían ser de hielo, ser contempladas una sola vez. El artista podría volver a hacerlas, pero no serían iguales. Los libros escritos en barras de jabón o en tabletas de barro, para leerse solo una vez. El arte siempre es mejor cuando uno lo recuerda, porque la mente selecciona lo que la conmovió. Releer es descubrir desencantos.” Lo que indica que de comisario a remisero ya no hay diferencias. En el mundo de hoy las personas sobreviven como pueden y el arte se convierte en un  mecanismo esencial que las humaniza, tal es el caso del comisario, que es un hombre sencillo con su propia visión estética.

Una realidad de la fantasía, el mito, la violencia, la locura, el sueño, el humor, la tragedia, la soledad y la niebla, mundos que el escritor realista como Rubio representa, acontecimientos y costumbres contemporáneas que referencian el ambiente local, evidenciando los mínimos detalles de las personas, es decir, que instaura aspectos sociales y psicológicos que establecen los seres humanos en los campos socioculturales desde una postura objetiva, que haga reales los hechos presentados.

Además, el autor es hijo de esa Argentina devastada por una crisis económica; que tiene las venas abiertas de esa Latinoamérica, que no tiene piernas pero camina. Plantea su historia en ese marco, desde una novela breve, poética y bien escrita, que invita al lector a ese juego de la acción que se quebranta en un tiempo-espacial, creando un final impredecible, como la vida misma.

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