La encarnación del sueño americano. “El gran Gatsby”, F. Scott Fitzgerald

por Sep 10, 2020

La encarnación del sueño americano. “El gran Gatsby”, F. Scott Fitzgerald

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El final de la Primera Guerra Mundial supuso el surgimiento de un nuevo orden mundial en el que Estados Unidos aparecía como la nueva potencia emergente. La prosperidad económica del país durante la década de 1920 se vio reflejada profundamente en la sociedad. Así pues, los jóvenes norteamericanos vivían en una celebración constante llena de excesos y ambientada con jazz. En este contexto, surgió la generación perdida, un grupo de escritores norteamericanos que comenzaron a publicar durante los felices años veinte con el afán de hallar una expresión literaria moderna que les permitiera retratar la sociedad de su época.

Una de las figuras más destacadas de la literatura de la “era del jazz” es Francis Scott Fitzgerald (Estados Unidos, 1896-1940). Fitzgerald saltó a la fama con veintitrés años al relatar esos cambios en su primera novela A este lado del paraíso (1920). A lo largo de su carrera, que estuvo obstaculizada por el alcoholismo, los problemas financieros y la enfermedad mental de su esposa, Zelda Sayre, escribió un gran número de historias cortas, entre las que destaca El curioso caso de Benjamin Button (1922). También escribió varias novelas como Hermosos y malditos (1922) y Suave es la noche (1934). No obstante, su obra más conocida y aclamada es El gran Gatsby (1925), que relata la historia de Jay Gatsby, un hombre con una gran fortuna, que es conocido por celebrar ostentosas fiestas a las que acuden multitud de personas. Nick Carraway narra los hechos que acontecen tras conocer a Gatsby en una de ellas. El objetivo del anfitrión es que su amada Daisy, con la que tuvo una relación que se vio truncada por la pobreza y por la Primera Guerra Mundial, aparezca en una de ellas para poder recuperarla.

El tema central de El gran Gatsby y, en general, de su obra literaria es el temor a que la prosperidad del país fomentara un cambio de mentalidad en la sociedad. Durante los felices años veinte, la exuberancia y el dinero fácil estaban acabando con los valores de épocas anteriores: la moderación y el trabajo duro. Fitzgerald no se limitó a criticarlo, sino que reconoció su atractivo; de manera que sus obras combinan la inmersión con la crítica. En concreto, a través de esta novela, el autor refleja los sentimientos y las motivaciones de la clase alta de la sociedad de los años veinte de forma crítica y pesimista. En aquel momento, en este estrato social, se hacía una diferencia entre aquellos que eran ricos porque habían heredado dinero y aquellos que lo eran porque de algún modo habían adquirido grandes fortunas en poco tiempo. Por un lado, Tom Buchanan, el marido de Daisy, pertenece al primer grupo. Su vida acomodada alimenta su laxitud; Tom es infiel, y Daisy es infeliz, pues se resignó a casare con él únicamente por el dinero y sufre porque es conocedora de su deslealtad. Estos dos personajes representan la falta de moral de la sociedad. Por otro lado, Gatsby pertenece al segundo grupo. A diferencia de la pareja, este personaje es inconformista y derrocha optimismo; cree que todo se puede lograr y no pierde la esperanza nunca. Es un hombre que se ha hecho a sí mismo con el objetivo de alcanzar su sueño: recuperar al amor de su vida. De esta manera, el autor hace que Gatsby sea la encarnación del sueño americano, una de las principales creencias de la cultura norteamericana que establece que, en Estados Unidos, todo el mundo puede tener éxito y ser feliz si se esfuerza. Sin embargo, en este caso, el vacío moral de esa sociedad, que permanece oculto para Gatsby debido su espejismo con respecto a Daisy, termina corrompiéndolo.

Para narrar la historia de Gatsby, Fitzgerald crea a Nick Carraway, un narrador testigo, ya que no protagoniza los hechos, pero los presencia. Su honradez y su proximidad con los personajes lo convierten en el narrador ideal, puesto que se relaciona con todos los individuos implicados en la historia, proporcionando así una perspectiva completa. Además, su inocencia y su primer contacto con esa sociedad procuran una representación objetiva del mundo neoyorkino. Nick es esencial en la creación del mito que rodea a Gatsby, ya que engrandece su figura. Él admira su capacidad para infundir esperanza y, gracias a su historia, comprende la falta de moral de ese mundo.

En cuanto a su estilo, Scott Fitzgerald destaca por su prosa distintiva. Las capacidades poéticas de esta y el uso de metáforas extendidas le permiten simbolizar y ahondar en las personalidades de los personajes, expresando así su lamento por la sociedad moderna. Cabe destacar una de las imágenes más memorables de El gran Gatsby: la luz verde que emerge del embarcadero de la casa de Daisy, y que Gatsby observa desde la orilla. Este elemento representa su sueño y, por lo tanto, su futuro, que al igual que la luz, resulta ser inalcanzable. Además, evoca imaginación y, en efecto, finalmente, se demuestra que la idealización de Daisy ha llevado a Gatsby a vivir por y para una fantasía. Por otra parte, el autor consigue un ritmo narrativo rápido gracias al empleo de diálogos ágiles que se alternan con la recreación sensorial del ambiente. Así, consigue retratar a la perfección el frenesí de aquel período.

Fitzgerald murió en 1940 creyendo que El gran Gatsby era un verdadero fracaso debido a las malas críticas que había recibido y a las pocas copias del libro que se habían vendido en comparación con el resto de sus obras. Sin embargo, el paso del tiempo ha permitido apreciar la calidad de esta obra literaria. El interés por la historia ha hecho que El gran Gatsby haya sido adaptada a la gran pantalla en varias ocasiones. Destacan la adaptación cinematográfica de 1974, que cuenta con el guion de  Francis Ford Coppola y en la que Robert Redford encarna a Gatsby, y la versión más reciente, la de 2013, que fue dirigida por Baz Luhrmann y protagonizada por Leonardo DiCaprio. Esta última conserva la acción de la novela, pero la puesta en escena rompe con el realismo de las versiones anteriores planteando una estética colorida y excesiva.

La representación del fracaso del sueño americano y el fiel retrato de los felices años veinte, junto con el impecable estilo de Fitzgerald y su habilidad para dotar a sus obras de cierto aire fantástico han hecho que El Gran Gatsby sea considerada una de las grandes novelas norteamericanas del siglo veinte.

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