Donde el amor se convierte en una espiral de dolor enloquecido. “La mujer desnuda”, de E. Stancanelli

por | Abr 8, 2019

Donde el amor se convierte en una espiral de dolor enloquecido. “La mujer desnuda”, de E. Stancanelli

por

Elena Stancanelli, La mujer desnuda

Barcelona, Anagrama

148 páginas, 16,05 euros

Una llamada telefónica anuncia lo que se convertiría en el principio del fin. La mujer desnuda (2016) presenta la historia de una relación de pareja devastada por las mentiras y los celos, corrompida por innumerables infidelidades que harán inevitable una violenta ruptura. Un tira y afloja que aprieta como una soga al cuello, que asfixia cortando la respiración, viviendo en una constante agonía que agota y perjudica la paz mental de quien la sufre. Un veneno ponzoñoso que se expande hasta los lugares más recónditos del alma, dejando una podredumbre que pervierte la conciencia y el raciocinio.

Anna, la protagonista, mujer de mediana edad con una exitosa vida laboral, se ve abocada a una tesitura a la que es incapaz de encontrar una solución: terminar con Davide, su pareja durante cinco intensos años, un hombre promiscuo y violento a quien ha sido capaz de perdonarle absolutamente todo. Desde las subidas de tono de sus discusiones, las continúas faltas de respeto, la agresión física y verbal, hasta la pasividad ante las relaciones externas a la pareja por parte de ambos, increpándose quién es el inocente y quién es el culpable de la  insostenibilidad de la situación. Con estos antecedentes, estalla una crisis sentimental en la que es francamente imposible discernir entre amor u obsesión sin tregua. Ante el descuido monumental de Davide al dejar descolgada una llamada telefónica con Anna, esta  se percata de que su pareja no solo le es infiel con otras mujeres por puro sexo, sino que además se ha enamorado perdidamente de una mujer diez años más joven que ella. El conocimiento de este hecho provoca que Anna entre en una espiral de dolor atroz y una destrucción completa de su autoestima,  conduciéndola a la locura.

Narrada en primera persona, Anna cuenta todo a su amiga Valentina (a quien llamará Vale), a modo de confesión, al ser incapaz de desahogarse en su momento, avergonzada  de su comportamiento psicópata. En esta novela breve Elena Stancanelli  emplea un lenguaje sencillo y directo con la intención de que el lector se sienta reflejado ante los sentimientos que expone la protagonista, que simpatice y comprenda el por qué de sus actos. Un estilo crudo y realista que representa el panorama de las relaciones de hoy en día. Con la ayuda de las nuevas tecnologías, ejerciendo el papel de mujer engañada,  Anna da rienda suelta a su perdición, stalkeando(rastreando)  los mensajes de las redes sociales de su ex pareja. En su búsqueda encuentra fotos obscenas de su amante con el pubis rasurado en posturas provocativas, que harán que enferme de celos y comience con las odiosas comparaciones. Además de tener control de los movimientos de Davide gracias a un localizador móvil, la vida paradójicamente precipita el encuentro con su nueva amante, viéndose envuelta en una  situación que resultará hasta cómica.

En esta historia confluyen diversos temas perfectamente expuestos y conectados entre sí. El erotismo está presente en toda la trama, a flor de piel, configurándose como el eje principal. Durante sus cavilaciones, Anna concluye que si las relaciones sexuales nos son placenteras la pareja finalmente se da por perdida. Por otra parte, el desamor y el masoquismo como castigo juegan un papel importante. En respuesta a su dolor, actúa de forma contraproducente, atentando contra su propio bienestar. Las inseguridades por la decrepitud física y las continuas comparaciones hieren su mundo interior, dejándola agotada anímicamente. Se enfrenta a un periodo duelo en el que se pregunta a sí misma las típicas cuestiones que todos nos hemos planteado alguna vez al sufrir un desengaño amoroso: “¿por qué esa persona y no yo?”, “¿qué tiene que yo no tenga?” Comprende que no puede evitar lo inevitable, que los amores tienen fecha de caducidad y por tanto, ninguna llama arde eternamente. No obstante, con afán de superación, pone fin a esa etapa de desconsuelo y sale a flote en ese vaso de agua en el que se estaba ahogando, al recobrar su amor propio.

La mujer desnuda es, en definitiva, una novela que muestra las miserias a las que estamos condenados como seres humanos cuando sentimos que nuestro mundo se desmorona por amor, que somos atacados por el recelo, las  inseguridades sexuales y el engaño.Anna toma la palabra y mira de frente confesando cada uno de sus actos, cada consecuencia de esa ruptura y del dolor que le provocó. No se ampara en el derecho a ser víctima y confiesa que  también tuvo sus propios pecados. Hay una ausencia total de disfraces o excusas por parte de la protagonista que expone su verdad, dejándose arrastrar por el miedo a la soledad, buscando tocar fondo La confesión a su amiga, aquella que no la juzga, que le deja hablar sin tapujos, capaz de sostenerle la mirada, la que le apoya en todo momento a pesar de la adversidad, nos permite darnos cuenta de que esta novela no solo trata de obsesiones ni de dolor o rupturas; trata de la amistad, de encontrar a alguien a quien confesarle cómo estamos para de este modo poder enfrentarnos a lo que hacemos mal, superarlo y rectificar y aprender de nuestros errores.

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