La esencia del mal. “Ofrenda a la tormenta”

por Nov 3, 2020

La esencia del mal. “Ofrenda a la tormenta”

por

Ofrenda a la tormenta

Dirección: Fernando González Molina

Reparto: Marta Etura, Leonardo Sbaraglia, Itziar Aizpuru, Imanol Arias, Pedro Casablanc

Duración: 139 minutos

Después del estreno cinematográfico de Legado en los huesos en diciembre de 2019, la adaptación de Ofrenda a la tormenta, novela que cierra esta Trilogía del Baztán de Dolores Redondo (San Sebastián, 1969), tenía previsto su estreno para el 27 de marzo de este 2020, de modo que los ansiosos espectadores pudieran disfrutar su historia sin demora. Pero el coronavirus nos sorprendió y, a raíz del confinamiento que comenzó a mediados de marzo, parecía que la producción ya no llegaría a ver la luz; sin embargo, como sucedió con todo, nos adaptamos a las nuevas circunstancias y, siguiendo lo que ya se había realizado con otros trabajos, se estrenó el 24 de julio en Netflix (el fiel aliado de la pandemia). Además, gracias a una buena estrategia de marketing y con el fin de paliar el nerviosismo de los aficionados que esperaban la película, sacaron en esta misma plataforma las dos primeras partes (El guardián invisible y Legado en los huesos), ofreciéndonos así la trilogía al completo.

La adaptación está dirigida de nuevo por Fernando Gómez Molina (Pamplona, 1975) y el reparto también se mantiene. Así pues, encontramos a Marta Etura en el papel de Amaia Salazar, al argentino Leonardo Sbaraglia en el del juez Markina, Imanol Arias como el padre Sarasola, el inglés Benn Northover como James e Itziar Aizpuru como la tía Engrasi, entre otros. Ellos nos introducen en el mundo de esta escalofriante historia que comienza cuando un bebé muere en el valle. Aparentemente, se trata de una muerte natural que se le atribuye al dios Inguma, el cual mata a las personas mientras duermen. No obstante, la perspicaz inspectora Amaia Salazar empieza a sospechar que, en realidad, alguien ha matado al bebé y que esto está relacionado con la muerte de otros niños años antes. En este punto se inicia una investigación, a caballo entre la realidad y la cultura popular de la mitología vasca, que nos lleva a conocer crímenes atroces en los que casi se puede palpar una verdadera esencia del mal como si se tratase de algo sobrenatural capaz de encarnarse en personas o, al menos, de poseerlas. Y, quizás, lo que más nos puede llegar a estremecer es saber que esta historia está inspirada en un suceso real que tuvo lugar en Pamplona. Por su parte, Amaia Salazar mantendrá el debate interno con su pasado, pues el fantasma de su madre no deja de perseguirla, e igualmente el cuestionamiento sobre la forma de llevar su maternidad estará muy presente. Esta adaptación, que, por supuesto, nunca suple al libro, intenta serle lo más fiel posible y podríamos afirmar que lo consigue.

En cuanto al espacio, se puede observar cómo se recrea con exactitud el entorno del valle, así como el característico ambiente lluvioso, a lo que se suma una cinematografía más bien oscura en consonancia con los temas propios de la historia: el crimen, el mal, la muerte. También cabe destacar el cameo de Dolores Redondo en la película al más puro estilo de Stan Lee y, al parecer, esto no era nada nuevo, pues ya se había realizado en las dos primeras partes. Sin embargo, para muchos espectadores, en su momento, los cameos pasaron inadvertidos, mientras que, en esta última producción, avisados por la autora en redes sociales y más atentos que nunca, les fue imposible no darse cuenta.

Por último, se puede añadir que el final un tanto agridulce de esta trama inquietante, broche de cierre de la trilogía, nos deja con la esperanza de recibir nuevas historias por parte de Dolores Redondo y nuevas adaptaciones por parte de los productores y que, a ser posible, estas nos dejen con un mejor sabor de boca.