En las aguas oscuras late el abismo. “La noche líquida”, de Miguel Garrido de Vega
Con La Noche Líquida (2026), Miguel Garrido de Vega da un paso decisivo en su trayectoria literaria al publicar su primer libro de cuentos, un género que no le es desconocido, ya que ha publicado en diversas revistas y antologías, incluyendo el volumen colectivo Agrohorror. Cuentos de lo insólito rural (Eolas 2025). Conocido por su novela Meigallo (2017) y por una producción narrativa vinculada a lo fantástico, el terror y la exploración psicológica de los personajes, Garrido de Vega reúne en esta antología una colección de relatos que demuestran su capacidad de explorar la psique oscura de sus personajes y su evolución como cuentista. Los nueve cuentos recogidos comparten atmósferas inquietantes, una profunda carga emocional y una constante reflexión sobre los límites de la realidad.
El leitmotiv de los relatos es el agua, lo líquido, que se convierte en metáfora de la incertidumbre y la fragilidad del ser. Los personajes recorren escenarios ambiguos, en los cuales se diluyen los límites de la realidad y lo sobrenatural, y el lector se sumerge, con ellos, en una sensación de extrañeza: como si, bajo la superficie de lo cotidiano, existiera algo oscuro y misterioso aguardando en las profundidades. A pesar de que todos los cuentos están construidos sobre la misma base, la diversidad argumental es sobresaliente. Los personajes parecen compartir preocupaciones similares: el miedo, la culpa, la pérdida, la paternidad y la incapacidad de comprender el mundo que les rodea.
Hay relatos enfocados en la paternidad: “Los que corren en la oscuridad”, por ejemplo, se enfoca en el temor a la paternidad y el intento de huir de las responsabilidades que conlleva, mientras que “Cherry Pie” utiliza la eugenesia como marco para el desarrollo de una trama en la que la vergüenza de un padre al descubrir que su futuro hijo apenas tendrá su ADN es central, así como el miedo a la anormalidad del descendiente. También “Epitafio” encara la paternidad, pero de una forma más cruel y metafórica incluso a través de un círculo vicioso de destrucción que se transmite de generación en generación.
Algunos cuentos como “Cuando bailábamos Jazz en el cumpleaños de Hitler”, “Funesto suceso en el pantano” o “Sal” relatan sucesos en los que la realidad se distorsiona hasta el punto de hacernos dudar de la cordura de los personajes, con la consiguiente pregunta sobre la naturaleza de la historia narrada: ¿delirio o realidad? La libertad es una temática destacada en relatos como “Muertos y fantasmas”, que expone los deseos suicidas de sus personajes tras un accidente que les arrebata su independencia; “Los hombres mojados” y “Nicotina”, por su lado, hacen que nos replanteemos cuánto puede aguantar una persona hasta quebrarse y si merece la pena el sufrimiento de adecuarse a ciertos patrones sociales. La ambigüedad permea buena parte de los relatos, haciendo que el lector se plantee si los acontecimientos sobrenaturales son verídicos o tan solo una percepción distorsionada de la realidad, creados por los personajes como respuesta a sus miedos, al aislamiento o a sus preocupaciones.
Garrido de Vega sabe jugar con el terror psicológico y la incertidumbre de las experiencias humanas, dosificando lentamente la aparición de elementos perturbadores. Como se ha dicho ya, una de las preocupaciones más interesantes que aborda el libro es la de la paternidad futura, pero aquí no hay ni idealización de la figura del padre (amoroso y protector) ni demonización (un monstruo que maltrata a sus hijos). Se trata, más bien, de una exploración en torno a la inseguridad, la responsabilidad y el posible fracaso, en la que también se refleja el temor a la transmisión de traumas, heridas y cargas familiares.
La noche líquida destaca por la calidad de su escritura, la solidez de sus atmósferas y la coherencia con la que se desarrollan las temáticas, especialmente en su reflexión sobre la paternidad, un asunto poco frecuente en la ficción presentada desde una perspectiva compleja. Destaca también la búsqueda de la naturaleza de la realidad y la necesidad humana de encontrar explicaciones a aquello que nos inquieta a través del terror psicológico, llevando al límite a sus personajes.
María Brea Gutiérrez es estudiante del Máster de Edición y Gestión Editorial. Apasionada por la literatura gótica y de terror, los idiomas y el cine. Actualmente es la encargada de las redes sociales de la revista y gestiona la colaboración de Contrapunto con la plataforma de radio MaxBox.

