“La felicidad es un derecho”: entrevista a Mayarí de León

por | Mar 6, 2019

“La felicidad es un derecho”: entrevista a Mayarí de León

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Mayarí de León (Antigua Guatemala, Guatemala, 1966) es promotora cultural y responsable del Proyecto Luis de Lión, establecido en la aldea de San Juan del Obispo (Antigua Guatemala). Es hija del novelista, escritor de cuentos, poeta, educador e intelectual comprometido Luis de Lión (San Juan del Obispo, 1939 – Lugar desconocido, 1984), desaparecido en los peores años de la represión guatemalteca. La misma voluntad educadora que impulsó a su padre a fundar la Biblioteca Comunal en su aldea natal la animó a reabrirla para su uso por las personas de la comunidad. El Proyecto Luis de Lión tiene como principales objetivos ofrecer educación musical y transmitir el gusto por la lectura y las artes entre los niños y adolescentes procedentes de esta zona rural de Guatemala. Se tiene, además, muy presente la recuperación de la memoria histórica, “el cimiento más fuerte del presente y del futuro”, en palabras de Mayarí.

¿Considera que la figura de su padre se encuentra lo suficientemente representada en el canon literario guatemalteco y por parte de las instituciones del país?

Luis de Lión es una figura pública no solo como artista sino como luchador social. Él camina solo y está presente en más espacios de los que uno imagina, dentro y fuera del país. Claro, aún no lo suficiente. Él se ha ido posicionando como una referencia de la literatura a nivel latinoamericano por su única novela, El tiempo principia en Xibalbá, aunque su producción es más amplia. Y si su poesía y sus cuentos son poco conocidos, su literatura infantil es invisible.

En cuanto a la parte estatal o institucional (suspiro), Guatemala está en los primeros lugares en aspectos como la violencia, desnutrición, analfabetismo, insalubridad o calidad de vida, en una irracional y vergonzosa injusticia a todo nivel. En este contexto, Luis de Lión sigue siendo hoy, 34 años después de su desaparición forzada, una persona que el Estado y sus funcionarios se niegan a reconocer y posicionar como lo que es, uno de los mejores escritores de la segunda mitad del siglo XX de Guatemala. Y es que el legado literario que nos heredó plasma de manera clara y hermosa su postura y compromiso político con la vida, con el amor, la justicia, la alegría y el futuro.

¿Cuáles son los ideales que llevaron a su padre a la creación de la biblioteca comunitaria de San Juan del Obispo? ¿Qué fue lo que la inspiró a volver allí para reabrir la biblioteca e iniciar el proyecto Luis de Lión?

Luis amó las letras desde que las conoció. Fue una herramienta que lo hizo soñar e inventar desde niño un mundo mejor. Lo que más lo motivaba para que ocurriera una revolución era que, en un futuro, las artes y la lectura abrazarían todos los rincones, montañas, volcanes, ríos… todo el país. Pero razonó que si la revolución tardaba o no llegaba, sus amigos de la aldea no conocerían la magia de los libros y decidió en 1962 realizar en solitario una campaña de alfabetización utilizando como texto La Biblia, como buen conocedor de nuestra idiosincrasia. Luego hizo círculos de estudio y nació una Biblioteca que hasta el día de hoy sigue dando servicio para quien lo desee.

Volví a San Juan del Obispo porque confluyeron hechos muy fuertes: mi hijo mayor falleció por un cáncer, debía criar a mi pequeña hija sin sobreprotegerla y estaba indignada por la actitud de funcionarios públicos y el incumplimiento del Estado de Guatemala a los acuerdos que suscribimos en el 2004 por la desaparición forzada de mi padre, quien fue secuestrado-desaparecido el 15 de mayo de 1984 por el ejército de Guatemala, torturado durante 22 días y presuntamente asesinado el 5 de junio de 1984.

Uno de los varios compromisos, a manera de resarcimiento familiar y social, que son aún una cuenta pendiente del Estado, es la construcción de un Centro Cultural que incluye una biblioteca, un museo y un parque infantil en San Juan del Obispo. Y debo decir que, efectivamente, el Estado realizó un pomposo acto para la puesta de la primera y única piedra, lo cual es más que una burla a mi familia, a la memoria, a mi padre, a sus ideales, a la comunidad.

Entonces abrí mi casa, que fue la casa de Luis de Lión y de los antepasados de Luis de Lión y míos, para promover las artes, la historia, la lectura, el amor, el respeto a las ideas diferentes, la esperanza y la alegría, como una forma de rebeldía hacia la ignorancia que corrompe nuestro futuro.

“Luis de Lión sigue siendo hoy, 34 años después de su desaparición forzada, una persona que el Estado y sus funcionarios se niegan a reconocer y posicionar como lo que es, uno de los mejores escritores de la segunda mitad del siglo XX de Guatemala”.

¿De qué manera trabajan desde el proyecto para la recuperación de la memoria histórica y cultural de Guatemala?

El cimiento más fuerte del presente y del futuro es la memoria. Si no aprendemos del pasado construiremos en arenas movedizas. Los ideales de Luis de Lión, su peculiar historia de vida, la increíble historia de San Juan del Obispo, una de las primeras aldeas fundadas por los españoles tras la invasión, con su resistencia y adoctrinamiento religioso y racista, son los ingredientes perfectos para reivindicar el derecho a interpretar la realidad desde las artes, desde una perspectiva de esperanza y amor en el futuro.

¿Qué impacto considera que tiene el proyecto dentro de su comunidad?

El Proyecto Luis de Lión va a cumplir 15 años y ya ha dado vuelta generacional, como todo proceso educativo. Las niñas y niños con los que se inició ya son adultos que transformaron su vida al descubrir a través de las artes y los libros una ventana diferente, una perspectiva distinta de oportunidad al abrir su mundo más allá de la aldea. Lo cierto es que nuestras niñas retrasaron su maternidad y/o matrimonio, hombres y mujeres estudiaron, por lo menos, hasta 3º básico, algunxs siguieron estudios en la universidad, dos tienen sus propias propuestas educativas… Todas y todos estudian o trabajan, son personas productivas y aprecian la música, el teatro, la pintura, y saben que los libros “de algo sirven en la vida”. Hay quienes sí mantuvieron su persistencia artística para vivir, concretamente, de la música, y tenemos el orgullo de ver a ex alumnos integrando importantes conjuntos musicales, no solo marimbísticos.

Nuestra comunidad ha cambiado sin que ella misma se dé cuenta, pero han pasado 15 años de persistencia, trabajando con cascaritas de huevo güero, contra corriente  no solo por ser hija de un desaparecido de la guerra sino por ser mujer. Y no solo ha crecido el Proyecto Luis de Lión con su museo, su escuela de artes y su biblioteca sino que más personas no solo de mi comunidad sino de otras comunidades aledañas confían en las artes, en la música, como herramientas para formar mejores seres humanos por los resultados que hemos tenido.

 

“Creo que los ideales de Luis de Lión están vigentes y son legítimos: soñar con una utopía en donde no solo las personas sino en donde la vida, en sus diferentes expresiones, conviva en armonía”.

“Nuestra comunidad ha cambiado sin que ella misma se dé cuenta, pero han pasado 15 años de persistencia, trabajando con cascaritas de huevo güero, contra corriente no solo por ser hija de un desaparecido de la guerra sino por ser mujer”.

¿Reciben apoyo económico o de otro tipo por parte de alguna institución gubernamental de Guatemala? ¿Cómo hacen para financiarse?

No tenemos ningún apoyo económico estatal ni privado. Ha sido un pulso con la vida en la que, una vez más, se demuestra que la solidaridad humana es increíble. Y bueno, cada mes es un reto para cubrir gastos de un Proyecto en el que trabajamos 10 personas y atendemos a casi 200 menores anualmente.

Cobramos las entradas a la Casa Museo Luis de Lión, los talleres de marimba, las presentaciones del coro y la marimba, damos conferencias acerca de la vida del escritor, y promovemos el apadrinamiento y amadrinamiento para que la chiquillada pueda cultivar su interior, pues cada criatura se convierte en embajador de humanidad en su familia. Y bueno, varias veces he realizado préstamos personales para que el Proyecto continúe.

¿Se puede colaborar con el proyecto Luis de Lión desde España?

Sí, podemos colaborar desde cualquier parte del mundo, pues es el mundo el que queremos transformar a través de la música, de las artes y de los libros. Ofrecemos estancia en nuestra aldea y nuestro Proyecto a través del Turismo Comunitario, pueden depositar en nuestra cuenta o invitar a nuestra Marimba de Concierto a una presentación, ya que es una experiencia única ver a peques de 9 años interpretando melodías como profesionales. Es una delicia que alimenta el alma.

 

¿Cuáles son sus principales dificultades? ¿Qué hacen para resolverlas?

Aunque la dificultad constante es el dinero para cubrir los salarios mensuales, es complicado promover las artes, la educación o los libros en un entorno convulsionado por la miseria, por la violencia, por la ignorancia, por la injusticia y por la corrupción, convirtiendo nuestra labor por la alegría y la esperanza en una rebeldía. Y bueno, las artes no son valoradas en general y entonces, ahora que el Proyecto atiende a más niñas y niños, estamos en reales complicaciones para su atención.

¿Cuáles serán sus próximas actuaciones y sus objetivos para el futuro?

Seguir transformando vidas a través de las artes y, somos claros, nuestro trabajo es para formar genios artísticos o musicales, es para tener chicas y chicos felices, seres humanos con humanidad. Creo que los ideales de Luis de Lión están vigentes y son legítimos: soñar con una utopía en donde no solo las personas sino en donde la vida, en sus diferentes expresiones, conviva en armonía.

En pequeñas grandes metas: quiero que nuestra Marimba Brisa del Hunahpú viaje una o dos veces fuera de Guatemala, tener un microbús que nos permita facilitar el trayecto de los menores que llegan de otras comunidades a estudiar a nuestro Proyecto, tener muchas visitas a la Casa Museo, muchas madrinas y padrinos para no pasar tantas penas, concretar nuestro mini teatrito y contagiar a más personas de rebeldía, sí, de alegría y esperanza, de amor y confianza en un mañana como el que soñó mi padre, como el que soñaron muchas mujeres y hombres, que han dado su vida en diferentes partes del mundo y momentos históricos. La felicidad es un derecho.

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