Las visiones de una conquista. “Hernán”, de Amaya Muruzabal
Hernán
Creadora: Amaya Muruzabal.
Dirección: Amaya Muruzabal, Norberto López Amado, Julián de Tavira, Álvaro Ron.
Guion: Amaya Muruzabal, María Jaén, Curro Royo, Julián de Tavira, Julia Rivero.
Reparto: Óscar Jaenada, Ishbel Bautista, Dagoberto Gama, Michel Brown (entre otros).
Duración: 8 episodios.
¿Quién cuenta la historia de una contienda una vez terminada? ¿Los vencedores? ¿Quién se lleva la gloria? ¿Solo el capitán al mando? Estas son las preguntas que nos plantea el drama histórico de Amazon Prime Hernán, acerca de la conquista de México. Dividida en ocho episodios, cada uno de ellos aborda el asalto a la ciudad de Tenochtitlán desde la perspectiva de un personaje que acompañó a Hernán Cortés en su viaje por el Nuevo Mundo. Así se consigue un retrato poliédrico y multilateral del conquistador, demostrando al espectador que lo que entendemos por “héroe” no es alguien puramente blanco, ni que un “villano” solo está compuesto de negro, sino que ambos presentan gradaciones en la escala de grises.
Antes de adentrarnos en los entresijos de la serie, conviene aportar unas pinceladas de Historia sobre lo que fue la conquista de Tenochtitlán. El 13 de agosto de 1521 el ejército español se hacía con el territorio de lo que hoy es Ciudad de México, pero para llegar hasta allí debían de haber sucedido una serie de acontecimientos previos. El más importante de ellos, el nombramiento de Hernán Cortés como capitán de la flota y su posterior insurrección. Corría el año 1518 y el gobernador de Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar, había enviado ya dos expediciones hacia el interior del Nuevo Mundo. Los capitanes de estas regresaban siempre con el mismo reporte: habían encontrado oro en las poblaciones indígenas. La codicia y el ansia de riquezas era lo que más movía a los castellanos en aquella época, por tanto, Velázquez no dudó en planificar una tercera expedición, la cual encomendó a Hernán Cortés, entonces alcalde de Santiago. Pero en el último momento le destituyó del puesto, intercambiándole por Amador de Lares. Cortés, insumiso, decidió marcharse de la ciudad de todas formas, desobedeciendo las órdenes del gobernador y, por tanto, del rey. Este hecho le perseguiría durante toda su conquista.
Por otro lado, el Imperio mexica no había dejado de crecer desde 1517. Al mando de Moctezuma Xocoyotzin, el gran huey tlatoani o gobernador, se habían expandido sometiendo a varios pueblos y volviéndolos tributarios. Solo los tlaxcaltecas resistían. Sería a estos a quienes recurriría Hernán Cortés para engrosar su ejército y enfrentarse a los mexicas. Un hecho destaca en el sometimiento de Tenochtitlán por parte de los españoles: según los locales, estaba vaticinado. En aquellos días, corría la leyenda de que Quetzalcóatl, dios serpiente del panteón mexica, regresaría por el mar del Oriente, de donde nace el sol y en donde supuestamente vivían los dioses. Justo por donde arribaron los barcos de Hernán Cortés. De este modo, en un principio, los pueblos indígenas consideraron a los españoles deidades a las que adorar y agasajar con riquezas. Y para cuando comprendieron sus verdaderas intenciones, fue demasiado tarde.
Veamos ahora un poco más en detalle lo que nos cuentan estos ocho episodios. La serie empieza narrada desde el punto de vista de Marina, una joven nahua que fue ofrecida como tributo y como esclava a los españoles tras la conquista de Tabasco. En seguida comienza a ganarse el favor de Hernán y a convertirse en alguien indispensable para él, pues su espíritu despierto y curioso le hace aprender castellano muy rápidamente, hasta llegar así a convertirse en intérprete. Este rasgo la hace indispensable en la conquista de los diferentes pueblos que los ejércitos del rey Carlos I van avasallando. Su mirada femenina, la única entre los hombres de Hernán, late a lo largo de todos los capítulos, y juzga con unos u otros ojos las acciones de estos, pero manteniéndose siempre en silencio, siempre relegada a un segundo plano.
Rápidamente le siguen las aportaciones de Olid y de Xicotencatl, uno de los capitanes de la guardia de Hernán y uno de los hijos guerreros de Moctezuma; las dos caras de una misma moneda. En ambos casos se muestra cómo luchan sendos ejércitos, qué valores persiguen y cómo es su relación con la guerra y la conquista. Destacan en ellos sus ansias de reconocimiento, de hacer justicia por lo que cada uno considera los crímenes del bando contrario y de ganarse un puesto entre los ejércitos celestiales de los dioses en los que creen.
A estos tres los acompañan otras cuatro opiniones de la situación, a saber: la de Bernal, primo del conquistador, la de Moctezuma, y las de Alvarado y Sandoval, otros capitanes de Hernán, hasta llegar a él mismo. En el último capítulo tenemos la oportunidad de colarnos en la mente de Hernán Cortés y visualizar cómo entiende él todo lo sucedido. Tras el retrato de ídolo, enemigo u hombre que hacen sus compañeros, el espectador termina formándose su propia opinión sobre esta figura tan relevante en la Historia de España y de México.
Un aspecto de gran valor en la serie es la paisajística. Las batallas, los acuerdos de paz y los motines se suceden en grandes escenarios que no deben ser vistos meramente como telones de fondo, sino como un elemento integrador más que hace que la serie se sienta real, viva, cómo un órgano latente en pleno corazón de Tenochtitlán. Amaya Muruzabal y su equipo saben bien hacia dónde dirigir la cámara para lograr que seamos un soldado más en el ejército de Hernán, o para convertirnos en uno de esos hidalgos que juzga por encima del hombro cuando la acción sucede en Castilla.
Por supuesto, no hace falta decir que la información histórica es fidedigna y contrastada, pese a que siempre se deje un hueco a la imaginación y a la libertad creativa de su directora y guionista. En relación con esto, he disfrutado mucho de ver que aparecía uno de los personajes históricos que más se encargó de que quedara constancia de las masacres acontecidas, como es fray Bartolomé de las Casas (teólogo, filósofo y fraile dominico que viajó a Nueva España para dar cuenta de lo allí acontecido en las partidas dirigidas al rey Carlos).
La serie está calificada como +18 por su contenido sexual y sangriento. Advertimos que es una serie con tono gore, y que sus escenas de violencia son bastante explícitas. Desde luego, no es algo que nos apetezca ver a la hora de comer, y puede que no conquiste a todos los públicos. Pero, a pesar de sus cinco años de historia en la plataforma, Hernán seguirá haciendo las delicias de aquellos espectadores que busquen un buen drama histórico breve y bien documentado con un trasfondo agridulce.

Jimena González Gimena
Jimena González Gimena (@pintorapalabras) se considera letraherida desde que tiene uso de razón. Estudiante en el Grado en Estudios Hispánicos por la Universidad de Alcalá, bajo su pluma surgen historias donde la ficción, la Historia y el rigor documental se dan la mano. Es autora del ensayo “Cantareras de Mota del Cuervo. Las Magas del Barro” y de relatos publicados en varias antologías de carácter nacional.
