Música y Literatura. Entrevista a Javier Rovira

por Ene 7, 2024

Música y Literatura. Entrevista a Javier Rovira

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Fotografía: José de Hijes

Javier Rovira (Almería, 1967) es músico profesional y profesor de conservatorio. Sin embargo, ha compaginado sus labores pianísticas, docentes y solistas, con una amplia formación académica en Filología e interés por la Literatura. Es fundador y director artístico del Festival Clásicos en el Parque, que se celebra cada mes de julio en Rodalquilar (Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, Almería). Es autor de las novelas Sesión Privada (2012), la cual fue muy bien acogida por la crítica y resultó finalista en el Festival du Premier Roman de Chambèry, y Mala mar (2022).

Ante todo, desde Contrapunto le agradecemos con gran afecto que nos haya concedido esta entrevista. En su último thriller, Mala mar, abundan las referencias musicales. En este sentido, ¿cómo influye su formación musical en su escritura?

Una buena y atractiva respuesta sería hablar de la melodía de la prosa, de la potente estructura de una fuga o una sonata y su influencia en la construcción de una novela, o del ritmo, tan esencial en la música y tan necesario para atrapar a los lectores. Pues bien, sinceramente pienso que nada de eso es cierto, o no del todo. Lo que mi formación musical ha aportado a la escritura es bastante más práctico y menos poético: tesón y disciplina, dos cualidades imprescindibles para dominar un instrumento y también para acabar un libro.

¿Podría compartir algún pasaje o cita de la novela que considere particularmente representativo de la fusión entre Música y Literatura que busca lograr en sus obras?

Pensaría más bien en un personaje: Flor, una niña autista que sólo sale del mundo cuando escucha el adagio del Concierto para piano n.º 23 de Mozart. Lo que le sucede a Flor está en el corazón de la historia, y ese adagio, a mi entender, baña todo el libro.

Siguiendo la línea de la primera pregunta, ¿influyen las dotes musicales en las dotes literarias, por ejemplo, las relacionadas con el ritmo, la melodía o la improvisación?

Creo que me adelanté con la respuesta, ¿no? Es una idea preciosa, que ojalá sea cierta.

Decía Platón en el libro cuarto de la República que la educación musical es de capital importancia para los jóvenes y futuros gobernantes de la polis, pues entendía la armonía como fundamento del Estado y del hombre justos. Teniendo en cuanta que en su última novela, la cuestión política está presente, ¿comparte la tesis del filósofo griego? ¿Lo mismo se podría decir en relación con la literatura?

Tanto la música como la literatura, o el arte en general, nos nutre, nos hace libres y nos transforma en algo mejor; eso es algo indiscutible. Por otra parte, la cuestión política que toco en Mala mar está especialmente alejada de la armonía y la justicia, puesto que trato la parte más oscura de la Transición y los abusos de los que consideraban que el poder les pertenecería para siempre. En cuanto a los gobernantes actuales…, sí, sería fantástico que leyeran de vez en cuando a Platón.

En este sentido, y atendiendo a las terminologías musical y literaria, ¿dónde hay mayor libertad expresiva: en las partituras o en los libros?

Como intérprete, la libertad expresiva existe y es necesaria, pero siempre que respete el texto que hemos recibido de los grandes maestros. En cambio, como autor, uno escribe lo que le viene en gana y lo hace como considera más oportuno. La libertad total en la música llega solo con la composición, pero componer es algo extremadamente difícil para lo que no tengo el menor talento.

Para terminar, si sus novelas Sesión Privada (2012) y Mala mar (2022) tuviesen una banda sonora, ¿cuál sería y por qué?

Me quedaría con las dos piezas que aparecen en el último capítulo de cada libro, ambas relacionadas con el amor. En Sesión Privada, la Märchenbilder n.º 4 para viola y piano de Schumann, y en Mala mar, además del concierto de Mozart que he mencionado antes, añadiría The Man I Love, cantado por Ella Fitzgerlad. Ya ves, escribo novela negra, pero en el fondo soy un romántico.