Ante el éxito de “Los domingos”. Una mirada crítica
Alauda Ruiz de Azúa mostró perspectivas estimulantes acerca de la maternidad y de la violencia patriarcal…
Alauda Ruiz de Azúa mostró perspectivas estimulantes acerca de la maternidad y de la violencia patriarcal…
La ficción es una extraordinaria vacuna, y puede alterarnos al inocularnos el anticuerpo, como las medicinales, pero el beneficio será, con toda probabilidad, más que efectivo. Y tanto los creadores como los difusores de sus creaciones debemos seguir suministrándola para que la mezquindad del mundo, al ser reconocida en la literatura y en el cine, nos haga reaccionar cuando cerramos las tapas o la sala se ilumina, dejándonos trémulos pero más preparados para la otra singladura de la realidad.
La película narra la historia de Oliver Quick, un joven recién llegado a la Universidad de Oxford. Desde las primeras escenas ya podemos adivinar el destino depara en la Universidad a alguien como Oliver. Estudioso, formal y de aspecto anodino, el joven Oliver no es, sin embargo, lo que parece. En el otro extremo del espectro social se sitúa Felix Catton, un aristócrata carismático, atractivo y magnético con el que Oliver entablará amistad de forma casual (¿o no?) debido a un accidente de bici. Así, la amistad entre ambos se irá estrechando, algo que se presenta al espectador a través de una sucesión de escenas encadenadas, de tono íntimo y cautivador, hasta que Oliver recibe una invitación para pasar el verano en Saltburn, la histórica casa de la familia Catton
En La ventana indiscreta, el fotógrafo Jeff (James Stewart) ha de permanecer en su apartamento porque se ha roto una pierna tras acercarse demasiado a un accidente automovilístico. Recluido en su habitación, se dedica a espiar el comportamiento de sus vecinos, en especial, al señor Thorwald (Raymond Burr), de quien sospecha que ha cometido el asesinato de su esposa. Este artículo se enfoca en la construcción de la mirada por parte de Hitchcock y en la creación del filme como un reflejo de la experiencia de ver, donde los espectadores, obligados a mirar, nos convertimos en los verdaderos voyeurs de la actividad cinematográfica.
El cineasta de El Ejido ha compuesto una película sin trampas ni embustes ni planicies, la más depurada y verdadera de su filmografía. Sí, en su línea esencialista, el director ofrece con El amor de Andrea una historia salpicada de buenísimas decisiones tanto en la forma como en el fondo, haciendo que este pueda ser su mejor trabajo hasta la fecha.
María José Navia (Santiago de Chile, 1982) es una lectora que escribe. Es magister en Humanidades y Pensamiento Social por la Universidad de Nueva York y doctora en Literatura y Estudios Culturales por la Universidad de Georgetown. “Todo lo que aprendimos de las películas” (2020), editado por Páginas de Espuma y libro sobre el que hablaremos en esta entrevista, no es su primera incursión en la ficción breve.
En su particular tributo al cine, Chazelle opta por la exaltación de la belleza. Babylon es una celebración enamorada.
María José Navia, en Todo lo que aprendimos de las películas, pone el centro de atención en el cine. El llamado séptimo arte, que se ha vuelto uno de los discursos predominantes del siglo XXI (y buena parte del XX), es un referente para cualquiera: ya sea que lo tengamos como elemento determinante de la identidad o como un simple marco cultural, que vincula a un momento y a quienes lo compartieron, vivimos en universo cinematográfico, pensamos el mundo con y, en la mayoría de los casos, a través del cine.
La historia se centra en Charlie, un hombre obeso que se encuentra al borde de la muerte, su cuerpo está a punto de colapsar. La crisis, y la proximidad del final de su vida, lo llevan a reconectar con su hija Ellie, a quien no ha visto en años, después de que él se separara de su esposa para iniciar una nueva vida con uno de sus estudiantes.
De manera magistral, Avatar: el sentido del agua se construye sobre los pilares de la primera cinta. Exploramos otra parte de Pandora que empequeñece el basto mundo que creíamos comprender.
La película lanza, hallándola en el estudio meticuloso de los gestos mínimos de cada personaje, la siguiente cuestión: a cierta edad, uno no está a salvo de entender de pronto que su vida es más un relato que una vida; a cierta edad, uno no está a salvo de preferir los elementos narrativos antes que la historia, porque uno no está a salvo de darse cuenta de que la historia es incierta y de que en verdad no depende de uno mismo, de modo que prefiere el coche, la casa, la urbanización, la esposa o el marido, el/los hijo/s y/o la/s hija/s, a preferir lo que pueda venir sin pensarlo demasiado, es decir, que prefiere antes el flotador que la piscina.
El Palau de la Virreina (Barcelona) acoge la exposición titulada “Marguerite Duras” que podrá visitarse, de forma gratuita, hasta el 2 de octubre. Organizada en torno a nueve ejes temáticos, la muestra ofrece a los visitantes un amplio e interesante recorrido por la vida y la obra de la escritora y cineasta francesa, una de las figuras culturales de ámbito internacional más destacadas de la segunda mitad del siglo pasado.