La memoria necesaria de un barrio. “Singapur”, de Alfons Cervera
Se podría hacer una tipología de narradores a lo largo de la historia usando como criterio…
Se podría hacer una tipología de narradores a lo largo de la historia usando como criterio…
La vivienda es hoy una de las grandes inquietudes de una generación de jóvenes que contempla…
Todo es vinculante, y todo es un tratado sobre la (in)comunicación y el misterio familiar en Las vitalidades (La Uña Rota, 2022), o pieza que se puede considerar como la primera novela de Ángela Segovia, autora de peso nacida en Las Navas del Marqués en 1987. Todo son afectos, y todo es la mirada, decíamos, en este pasaje metafísico, que viene a prosperar el acercamiento a la espiritualidad que, de forma más urgente, la autora ha trabajado dentro de la poesía, su género o asidero principal y que además ha hecho por ensanchar gracias a su conocimiento de la literatura latinoamericana.
En una mezcla sorprendente que pone de relieve la capacidad técnica de Wiener, Atusparia combina la novela de formación, la crónica, y la exploración de temas tan complejos como las virtudes y afectos de la vida política, los errores, la mezcla ideológica, la resistencia y la traición.
Relacionada con su primera novela, Facendera (2022), Óscar García Sierra reincide en algunas muy reconocibles: un mismo espacio, personajes ahogados en la incomunicación y, sobre todo, el interés por representar la tristeza junto con no escasas dosis de atracción por espacios que se tornan desiertos detenidos en el tiempo o laberintos a los que los individuos no encuentran la salida.
Tras el éxito de Cadáver Exquisito (2017), Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974) vuelve a sorprender y aterrorizar a sus lectores con su nueva novela, Las Indignas (2023). Ambas obras tienen lugar en un futuro distópico en el que los humanos han causado su propia caída e intentan sobrevivir a cualquier precio. Sin embargo, este último título acontece, además, en un mundo postapocalíptico, arrasado por guerras y desastres medioambientales.
El viaje comienza aquí, y es un viaje de descubrimiento no solo de partes desconocidas de la historia familiar, sino -y, sobre todo,- de un pasado mayormente desplazado del discurso público y, también, de la literatura: la construcción de pueblos de colonización en buena parte de las zonas rurales españolas durante el franquismo (nada más y nada menos que en 11 de las 17 comunidades actuales).
“Desde que aprendió a usar para bien su conciencia supo que la sociedad en la que vivía era de todo menos justa. Una que reclamaba la palabra de Dios y de su santísimo hijo como el derecho de las cosas, mientras que, con la misma devoción, la tergiversaba para beneficio propio.” Así la autora novel Vera Collin (Bogotá, 2004), estudiante del grado en Estudios Hispánicos de la Universidad de Alcalá, da comienzo a su reciente obra Gentle Sin (2023).
París despertaba tarde es una novela de ficción de corte romántico-histórico que muestra la vida de los jóvenes de los años veinte, que tratan de olvidar el dolor que causó la Primera Guerra Mundial a través de fiestas, un desenfreno absoluto y un constante y característico carpe diem patente durante toda la obra.
La historia que se narra es la de Tito y Paula, pero, sobre todo, la del primero, un niño de pueblo convertido en titular de una gestoría por designio paterno, trabajo que aborrece, pero que no le hace abandonar su inclinación a la bohemia y la vocación por el teatro, para la que está dotado de una portentosa voz. Por descontado, nunca llegará a triunfar sobre las tablas ni como dramaturgo, pero una imprevista vuelta a San Albín le dará la ocasión de llevar a cabo una última función antes de quemar para siempre los cartuchos de su esplendor.
Ovejero ha escrito una novela sobre un pueblo (más que sobre “una joven pareja con una niña [que] se instala en un pueblo del interior de España”, tal como reza la contraportada), que puede ser cualquiera de esos pueblos de la España vaciada a los que se prometió central nuclear, desarrollo, FUTURO, y luego no.
Cadillac Ranch es un volumen compuesto por quince cuentos en los que Antonio Tocornal juega a explorar y expandir los límites de lo real, caracterizados por una imaginación llevada hasta la parodia y el esperpento.