Amor brevis, vita longa. “Las despedidas”, de Jacobo Bergareche

por Dic 2, 2023

Amor brevis, vita longa. “Las despedidas”, de Jacobo Bergareche

por

Jacobo Bergareche: Las despedidas

Barcelona, Libros del Asteroide

168 páginas, 18,95 euros

En 2021, Jacobo Bergareche (Londres, 1976) alcanzó un cierto éxito con su primera novela, Los días perfectos. En ella, a través de dos historias, una ficticia y otra real, se defendía una tesis muy expresa: lo efímera que es la felicidad si se compara con la extensión de una biografía. O, con otras palabras, lo escasos que son “los días perfectos” en relación con la duración media de una vida humana. Como muestra, los protagonistas, en sendas cartas, se afanaban en subrayar su experiencia: el vacío que encierra la cotidianidad ―que llega a su máxima expresión en el tedio duradero de los matrimonios― en contraste con la felicidad, que es definida como una rara y súbita iluminación ―la efímera pasión de los enamoramientos―.

La historia de Las despedidas reincide en esta tesis. Cambia la historia y se echan de menos las cartas de William Faulkner que ejemplificaban la idea y dotaban cierta originalidad a Los días perfectos. Ahora, el protagonista, Diego, durante unas vacaciones familiares en Menorca, se topa inesperadamente con el único amor genuino que ha tenido en su vida, la única mujer por la que ha sido infiel a su esposa. Fue en un momento de aguda crisis personal, en un festival de música celebrado en el extranjero al que había acudido para sobreponerse a una pérdida dolorosa de la que se sentía culpable. El encuentro con aquella mujer excepcional lo sacó de su depresión. Al despedirse, decidieron no decirse los nombres. Han pasado desde entonces más de tres lustros, años en los que Diego ha criado a sus hijos, ha sostenido, impregnado de tedio, un matrimonio basado en rutinas, ha alcanzado un éxito profesional en el ámbito de las inversiones que le garantiza un alto nivel de vida y ha tratado de salvaguardar del naufragio aquellos pocos días de amor y plenitud a través de su memoria. El inesperado reencuentro se presenta como una oportunidad de regresar al pasado y sobreponerse al vacío que lo habita.

Las despedidas está fatalmente lastrada por el cliché. Clichés de crisis de mediana edad, de masculinidades a las que el éxito social y laboral no colma, de nostalgia de la pasión juvenil; clichés de reencuentros inopinados, de esposas insufriblemente codiciosas, que alienan a sus maridos; clichés de adolescentes perfectos porque han sido educados en la libertad y el amor y de adolescentes caprichosas y malcriadas, hijas de matrimonios mal avenidos; clichés de viejas canciones de rock y de su supuesta revelación sobre la nada existencial. Nada resulta creíble ni auténtico. El narrador se emociona al nombrar el champán más caro que puede hallar en el restaurante del puerto deportivo de Fornells, vestigio de su irreparable atracción por la ostentación, para después volverse a emocionar declarando que ningún lujo puede compararse con el amor verdadero, evidencia de su vacua sensiblería. Lo patético es explotado más allá de los límites razonables del sentimentalismo. Y la tesis y sus argumentos asoman en cada página para evitar que se las olvidemos. Por ejemplo, la refutación de la institución matrimonial: es perfectamente legítimo usar la novela para deconstruirla, pero la obsesión de Bergareche lo lleva a la caricatura y entonces la crítica deja de resultar operativa.

Todo ello queda matizado por una prosa a ratos elegante y medida, con la que se podría haber hecho algo mejor, pero que no logra salvar a la novela de la banalidad. El título hace referencia al aprendizaje del desprendimiento en el que los dos protagonistas han de adiestrarse. Ella, maestra, es sabia y experimentada; él, alumno, torpe e ingenuo. La moraleja desemboca en una suerte de estoicismo ante los daños irreparables que inflige la vida. Ante ello, dice el narrador, solo queda despedirse rápido, con elegancia, y observar las estrellas en su impávida eternidad.