La llama viva del progreso humano. «En defensa de la Ilustración», de Steven Pinker

por | Ene 12, 2019

La llama viva del progreso humano. «En defensa de la Ilustración», de Steven Pinker

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Steven Pinker, En defensa de la Ilustración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso

Traducción de Pablo Hermida Lazcano

Barcelona, Paidós

744 páginas, 32 euros

La actualidad es un hatajo de desgracias. Basta abrir la página de un periódico para ver malas noticias llenando todo cuanto abarca nuestra vista: violencia de género, enfermedades, pobreza, terrorismo, hambre, avance del cambio climático, y un largo etcétera.  Así, parece que de forma empírica, es como el pesimismo se impone en nuestra sociedad y dentro de cada una de nuestras mentes. “No hay remedio, la humanidad va en decadencia”, pensamos resignados… ¿Y si mirásemos los datos disponibles? Realizando un gran trabajo de biblioteca, podríamos observar los datos históricos de diversos indicadores de progreso humano, ordenarlos en gráficas cronológicas y de ahí extraer nuestras conclusiones. Sería un gran trabajo, desde luego. Una tarea muy rigurosa. Científica.

El lingüista y psicólogo cognitivo Steven Pinker ya hizo un esfuerzo de investigación y documentación, en su libro Los ángeles que llevamos dentro (2011), para demostrarnos con datos que la violencia humana está en claro retroceso en la actualidad, y que las épocas violentas plagadas de guerras y asesinatos cada vez se relegan más al pasado. Sus resultados fueron ampliamente difundidos y sentaron un nuevo debate sobre el futuro humano. En 2018, Pinker ha vuelto a la carga con un objetivo más ambicioso. Analizando un gran número de variables que afectan a las sociedades, tales como Salud, Democracia, Igualdad de género o Felicidad, Pinker nos muestra con todo lujo de datos y apoyos gráficos que, en realidad, nuestra percepción pesimista del mundo tiene poco de real. A lo largo de varios capítulos puede verse cómo la gran mayoría de dimensiones analizadas muestran que se ha realizado un progreso notable que ha conducido a sociedades más avanzadas, más sanas y más pacíficas de lo que nunca hemos sido antes.

Por supuesto que hoy en día todavía existen problemas muy serios a los que hacer frente: siguen muriendo personas por guerras o por vivir en sociedades inseguras, falta que las mujeres adquieran igualdad de derechos con los hombres o existen muchas zonas en unos niveles de pobreza muy preocupante. Aún tenemos que andar mucho para conseguir un mundo mejor. Sin embargo, no reconocer el enorme progreso que realizamos y que cada día mejora la situación de millones de personas roza la hipocresía. Este libro de Pinker nos devuelve un aliento fresco de buenas noticias y nos reconforta con un mundo que, no siendo el mejor de los posibles, cada vez se le acerca más. La mayor parte del volumen la ocupan los análisis de progreso, pero el autor también se atreve a señalar los ideales que favorecen al progreso, así como apuntar a sus más fervientes enemigos.  Pinker incluye en el subtítulo de su obra cuáles son a su juicio las armas de la evolución humana: Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, que son los pilares del ideal de la Ilustración, vigente y necesaria en el siglo xxi para generar un entorno donde todo ser humano se beneficie. Por otro lado, el psicólogo se enfrenta a quienes encarnan el pesimismo: ideales como el populismo, el autoritarismo y el pseudo-conocimiento; invitando a armarnos de razonamiento crítico para ganar una batalla en la que nos jugamos nuestro destino.

Hay algo más que subyace a las meras intenciones expositivas de que todo va a mejor. El autor deja deslizar la idea de que, tomando decisiones basadas en la razón y en la ciencia, podemos mejorar nuestra situación particular, la cual está cerca de empeorar si nos dejamos llevar por la fuerza de la pasión con la que nos manejan los enemigos del progreso. Según Pinker, desarrollando este tipo de pensamiento podríamos hacer frente a las situaciones que nos dan una visión distorsionada del estado de la humanidad. Una visión, por cierto, que une a la filosofía de los estudios de Hans Rosling, cuyo libro Factfulness resulta muy recomendable para aquellos que quieran seguir ahondando en esta cosmovisión.

Este segundo tratado de En defensa de la Ilustración le toma el relevo al que escribiera Kant en su día con la intención de reafirmar su propósito. Es posible ser partidario de un “optimismo realista” fundado en los datos, como le gusta a Steven Pinker ser definido.

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