“Mi Profesor, yo misma”. “La patria de otros. Memorias de una mujer libre”, de Concha de Marco

por | Ene 9, 2019

“Mi Profesor, yo misma”. “La patria de otros. Memorias de una mujer libre”, de Concha de Marco

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Concha de Marco (ed. José María Martínez-Laseca), La patria de otros. Memorias de una mujer libre

Palencia, Ediciones Cálamo

516 páginas, 23 euros

Seis cuadernos de espiral protegen los manuscritos de las memorias de María de la Concepción Juliana Gutiérrez de Marco, más conocida como Concha de Marco. Nacida en Soria en el año 1916, fue poeta, narradora, traductora y ensayista, aunque, en muchas ocasiones, es presentada únicamente como mujer de Juan Antonio Gaya Nuño, célebre escritor, historiador y crítico de arte. La pareja se posicionó a favor del gobierno republicano tras el estallido de la Guerra Civil y participó activamente durante el conflicto. Juan Antonio fue condenado y encarcelado por el delito de auxilio a la rebelión. Años después, fue desterrado a Bilbao, donde permaneció bajo libertad vigilada hasta 1954. Durante esos primeros años de prisión, Concha finalizó la carrera de Ciencias Naturales, pese a que su vocación y su empeño de trascender obedecían al ejercicio de la poesía, a la que se dedica con fervor durante toda su vida. Una mujer con carácter, inteligencia y creatividad que se enfrenta con decisión a un mundo encorsetado que invisibiliza a la mujer por el mero hecho de serlo y que desahoga sus frustraciones a través de sus composiciones y sus escritos. José María Martínez Laseca recupera en La patria de otros. Memorias de una mujer libre los recuerdos que Concha de Marco escribe entre 1974 y 1977, publicados por primera vez de forma íntegra en esta edición.

Plasmar miedos, errores, enemistades, alegrías o tristezas no es una tarea sencilla. Se requiere sinceridad, naturalidad y vehemencia, además de un alto grado de autoconocimiento. Así son las memorias de Concha de Marco, directas, sencillas, naturales. En ellas, describe el final de la Dictadura franquista, el nacimiento de la Transición y, en 1976, la muerte de su marido, que describe con crudeza. Sin embargo, pese al relativo protagonismo de este en gran parte de sus historias cotidianas, Concha no se define a partir de la figura de José María. Intercala, en los primeros cuadernos, sus experiencias con muchos de sus poemas, audaces e incisivos, con claros mensajes de empoderamiento femenino, también dentro de la creación poética: “El papel de la mujer es absolutamente esencial en todos los órdenes de la vida y en la poesía completamente equiparable al del hombre. No encuentro la diferencia”. Concha es muy crítica con las injusticias y con las dificultades que encuentra en su día a día por el mero hecho de ser mujer en España, un país donde la cultura solo está entre los intereses de una élite llena de “oportunistas, gentes que compran famas, por dinero, por favores”. Si sobrevivir de las letras es una tarea difícil, Concha recuerda nuevo la marginación que sufren las mujeres poetas de su época: “¡Cómo van a tolerar algunos poetas que una mujer tenga más garra que ellos! O te toman a chunga o te ignoran”.

Siempre utilizando un léxico muy coloquial y estructuras sencillas, Concha de Marco continúa sus memorias describiendo a otras personalidades célebres de su época (como Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Max Aub, Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Camilo José Cela, Pepe Hierro o Antonio Buero Vallejo), especialmente en los últimos cuadernos que se incluyen en esta recopilación. No obstante, Concha también habla de muchas otras mujeres en estos cuadernos, mujeres desconocidas que han sido veladas, una vez más, por nuestra historia. Mujeres competitivas, que luchan por hacerse un hueco en el que puedan desenvolverse tal y como hacen los hombres, con independencia. Resulta especialmente interesante leer a Concha de Marco respondiendo, en sus recuerdos, con lengua afilada, a aquellos que subestiman su trabajo, además de aquellos pasajes en los que sus opiniones controvertidas demuestran, una vez más, que todos los seres humanos tenemos contradicciones en nuestro interior. Sin duda, La patria de otros. Memorias de una mujer libre es una ventana hacia la necesidad de desahogarse de una poeta frustrada a muchos niveles y que experimenta, probablemente, los años más convulsos de su vida. Una ventana que se abre gracias a la edición de Martínez Laseca y a todos aquellos que intentan visibilizar, una vez más, la mirada (hasta ahora) invisible de muchas mujeres libres.

Sin embargo, pese al relativo protagonismo de este en gran parte de sus historias cotidianas, Concha no se define a partir de la figura de José María. Intercala, en los primeros cuadernos, sus experiencias con muchos de sus poemas, audaces e incisivos, con claros mensajes de empoderamiento femenino, también dentro de la creación poética: “El papel de la mujer es absolutamente esencial en todos los órdenes de la vida y en la poesía completamente equiparable al del hombre. No encuentro la diferencia”. Concha es muy crítica con las injusticias y con las dificultades que encuentra en su día a día por el mero hecho de ser mujer en España, un país donde la cultura solo está entre los intereses de una élite llena de “oportunistas, gentes que compran famas, por dinero, por favores”. Si sobrevivir de las letras es una tarea difícil, Concha recuerda nuevo la marginación que sufren las mujeres poetas de su época: “¡Cómo van a tolerar algunos poetas que una mujer tenga más garra que ellos! O te toman a chunga o te ignoran”.

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