Una historia sobre los males del poder. “Martinete del rey sombra”, de Raúl Quinto

por Jul 5, 2023

Una historia sobre los males del poder. “Martinete del rey sombra”, de Raúl Quinto

por

Raúl Quinto, Martinete del rey sombra

Madrid, Jekyll & Jill

176 páginas, 18 euros

Dos hilos narrativos con una ligazón excesivamente indefinida urden este Martinete del rey sombra. Por un lado, es la novela de la monarquía española de la primera parte del siglo xviii y, sobre todo, de Fernando vi; por el otro, es la descripción de la represión infligida contra los gitanos en 1749, episodio que oscurece y ensucia las luces del siglo ilustrado y que define el despotismo borbónico. Raúl Quinto (Cartagena, 1978) es un excelente escritor, capaz de inventar y sostener perfectamente un lenguaje de altísimas cotas literarias para crear un original ensayo de interpretación histórica. Quienes conozcan la anterior obra literaria de Quinto sabrán de su voluntad de situarse en la frontera entre géneros aportando imaginación y altas dosis de voluntad de estilo al discurso narrativo y humanizando a los sujetos de la historia mediante su conversión en personajes de su historia. En Martinete del rey sombra, el artefacto funciona literaria e historiográficamente casi a la perfección.

Estamos, en efecto, ante un retrato muy vigoroso de la época. Quinto disecciona las prácticas, los conflictos y los ritos del Estado del antiguo régimen. Ahí están quienes lo encarnan: la hedonista Bárbara de Braganza, el astuto marqués de la Ensenada, el malogrado rey Luis o la infortunada María Luisa de Saboya, entre un elenco cortesano mucho mayor que incluye ministros, cantantes, clérigos, diplomáticos e ilustrados. Se ofrecen retratos certeros que complementan la información que brindan las fuentes históricas y que nos los traen como hijos e hijas de su tiempo, con toda clase de vicios, inhumanidades y crueldades normalizados, pero también como víctimas de miedos, enfermedades, afectos y susceptibilidades. Sobre todos estos personajes, deslumbra el rey Sombra, Fernando, abandonado a la incertidumbre y a la soledad y, al mismo tiempo, despreocupado de la suerte de la nación y de las decisiones que se toman en su nombre. Leyendo este texto, se comprende perfectamente la máxima sobre la que se basaba el Antiguo Régimen: la gloria de una nación es la gloria de su monarca y no la de su pueblo. El estilo es deslumbrante. Quinto acierta con un léxico preciso, muy trabajado, que dota a su escritura de una enorme riqueza de matices sin caer en retoricismos fácilmente discernibles, pródigo en metáforas certeras y magníficas descripciones y con un ritmo sintáctico que funciona como esos relojes de los que gusta coleccionar el rey.

Menos conseguidos están, creo, los capítulos dedicados a la represión contra los gitanos. Si bien se mantienen las mismas cualidades estilísticas, la renuncia a construir una trama narrativa que relate la trayectoria específica de uno o varios personajes que sufrieran el genocidio malogra la construcción del libro. El narrador escoge varios casos concretos de los padecimientos de algunas personas en varios puntos de la geografía española, pero, en ocasiones, la voz del narrador se impone en exceso sobre la interpretación de la realidad y los avatares resultan un punto reiterativos, aparte de que en ciertos capítulos se aporta una demasía de datos históricos que limitan la cohesión del libro. Con todo, funciona bien como memoria literaria de un episodio preterido de nuestra historia, la Gran Redada, una lamentable intentona de exterminio de una raza ―uno más entre los genocidios que han sufrido los gitanos a lo largo de los siglos y geografías― que produjo sufrimiento, ejecuciones, torturas y abusos. En este sentido, cabe decir que el libro es, además de los méritos ya reseñados, muy necesario para mostrar la inhumanidad y el sinsentido de las olas de odio racial y de discriminación social, maldición moral que pareciera endémica, universal, incurable.

Martinete del rey sombra es, en suma, un libro muy logrado, que trasciende categorías genéricas e intereses específicos por la historia española del siglo xviii para convertirse en una reflexión acerca de cómo relatar la historia y desde qué intereses se han construido unos relatos y se han omitido otros. Quinto recuerda, en este sentido, la base de toda conciencia histórica: que detrás de cada acontecimiento, de cada régimen político, de cada episodio, hay nada más y nada menos que personas, con todas las contradicciones y complejidades que ello implica. Solo ello explica que la historia sea una mezcla de los mismos materiales con los que Quinto construye su libro: voluntad de poder, violencia, exclusión, traición y resentimiento, pero también, en ocasiones, filantropía y memoria.